Franklin Almeyda logró revertir la percepción generalizada de que en el país faltaba autoridad y que los órganos del Estado eran los primeros que contribuían a relajar las normas y leyes, al aplicar exitosamente medidas en principio muy controvertidas como la del control del horario de los sitios de expendio de bebidas alcohólicas y luego la que concluyó con la prohibición por ley del uso indiscriminado de fuegos artificiales.
Esas positivas iniciativas y la de Barrio Seguro, no obstante, se han quedado cortas frente a la realidad de que la violencia en el país alcanza nivel “epidémico”, según confirma un estudio auspiciado por la Secretaría de Economía, Planificación y Desarrollo.
Iniciando el año, Almeyda se perfila con bríos renovados, a partir del anuncio de mayores controles para los colmadones eventualmente. Empero, frente a la compleja situación de violencia que persiste en el país, la intención del funcionario llama a escasos entusiasmos.
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