La era de la información pretende proscribir para siempre encantos como el recibir correspondencia personal vía correo convencional.
La comunicación electrónica es ya el canal inmediato para compartir las expresiones de amor, amistad o felicitaciones con motivo de ocasiones especiales como Navidad y Año Nuevo.
Encantadoras y agiles las tarjetas virtuales pero deleitarnos con una tarjeta navideña recibida en casa y colocarla al pie del árbol representa una emoción indescriptible.
La correspondencia personal tradicional guarda una carga emotiva única, muy relacionada con la atención y el detalle significados en ella: alguien te estima al punto de preferir comprar una tarjeta, escribirla a mano, dirigirse a la oficina de correo y remitírtela.
Prescindir de la vertiginosidad y facilidad del medio electrónico connota una distinción afectiva superior.
Oportuno reconocer que la gestión de Modesto Guzmán en el Inposdom hace posible la realización de la tradición; que sigan llegando cartas o tarjetas reales.
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