Suelo admirarme frente a las ventajas de la buena competencia comercial, los últimos meses he ahorrado al adquirir comestibles como leche evaporada, galletas de soda, cereales y aceite de cocina, además he aumentado la cantidad de esos artículos en mis compras.
No lo advertimos pero con cada decisión de compra los consumidores ponemos en acción leyes económicas determinantes.
El que estemos dispuestos a pagar o no un determinado precio por un bien nos significa un gran poder pues el mercado no se conquista produciendo para vender a precios que el demandante rechace sino al contrario.
En el equilibrio del mercado cuenta la mucha o escasa inteligencia que apliquemos al escoger las ofertas, lo que puede comprobarse ya en el comercio criollo pues se verifican situaciones que demuestran el poder del consumidor para influir sobre los precios.
Tenemos la capacidad para comprar más y mejor aplicando agudeza y justo discernimiento.
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