Pese a tener capacidad de acceso a los bienes y servicios propios de la vida moderna, los dominicanos ubicados en los segmentos sociales privilegiados no escapan a sufrir angustiantes incomodidades de naturaleza doméstica.
Aunque la cocina disponga de electrodomésticos como ollas arroceras, de vapor, microondas, estufa eléctrica, etc., en medio de un apagón y agotado el gas sólo recurrir al anafe y al carbón llega a asegurar el disfrute del almuerzo casero.
Tener cisterna y tinaco no garantiza la relajante ducha de agua tibia antes de dormir ni a los dueños de las empresas eléctricas.
Si bien cada vez más familias cuentan con máquinas de lavar la ropa, las que todavía se resguardan en la inefable “lavandera”, sufren los dolores de cabeza derivados de los seguidos incumplimientos y otras informalidades muy comunes en esas servidoras.
Convivimos en una peculiar combinación de penthouse y caverna.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)