“Políticos y honestidad”. Fue el titular de la excelente historia publicada ayer por este diario bajo la firma de Enfry Taveras, del staff ejecutivo; una reflexión valiosa y oportuna que enfoca una cuestión humana y socialmente lacerante.
Amarga realidad la que padecemos por el hecho de que en la vida pública criolla los políticos serios, comprometidos con genuinos objetivos de servicio nacional representan la excepción en vez de la regla; un lastre intrínsecamente relacionado con las débiles bases éticas de nuestra sociedad.
Y es que la gente buena opta por mantenerse al margen, aunque esa postura sirve a los propósitos de los malos dominicanos, que quedan a sus anchas para hacer de la política un prosaico instrumento de conquista de ambiciones personales.
La política también debe ser cosa de gente decente, me reitera un amigo con aspiraciones dentro de su partido, si no perdemos el país irremediablemente.
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