En los últimos años la Navidad “llega” cada vez más temprano al amparo de la competencia comercial.
Desde septiembre estamos invitados por los distintos establecimientos comerciales del país a sumergirnos en la seductora atmósfera de colorido, luces y compras, propia de la festividad cristiana que cada fin de año congrega a los pueblos de occidente alrededor del nacimiento del Niño Jesús.
La alborada navideña originó una extraña estampa en un negocio especializado de Santo Domingo.
La decoración de ángeles dorados anunciando la Navidad compartía lucimiento con la de las figuras “terroríficas” características de la festividad anglosajona de Halloween, que también adornaban el lugar.
El choque de celebraciones delineaba un contraste probablemente llamado a pasar inadvertido pues una y otra ambientación estaban dispuestas en diferentes áreas especiales; no obstante, en mi apreciación la particularidad remedaba una extravagante unidad de cielo e infierno. Cosas del comercio.
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