La opinión de mi hermana motivaba mucha discusión en las conversaciones entre amigas. Su vigorosa oposición a la “liberación femenina” la hacía lucir oprobiosa representación de mujer machista y desfasada.
Cuál es la ganancia –su argumento– cuando anteriormente las mujeres estaban para el cuidado de los hijos y el marido y ahora ya “liberadas” están para todo eso más la carrera, con el agravante de que como consecuencia de la propia autoindependencia de las féminas, los compañeros cada vez se conducen más renuentes a compartir la carga.
Doloroso reconocerlo pero probablemente la postura tenga cierto asidero visto un sondeo entre mujeres estadounidenses muy ajustado a la realidad local.
Aunque es palpable el avance femenino en comparación a cuatro décadas: más mujeres ocupan puestos ejecutivos, más obtienen grados universitarios, los hallazgos no evidencian que las damas estén más felices, sí, en cambio, agobiadas por el estrés y la inseguridad financiera.
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