Conmueve el alma el difícil drama por el que pasan muchas familias cada vez que un pariente es diagnosticado de cáncer, una de las enfermedades más devastadoras que todavía es un desafío para la ciencia médica, a pesar de los avances que se han logrado con bastante éxito, sobre todo en algunos tipos de este flagelo.
Además del sufrimiento que experimentan los afectados y de la pena de sus familiares más cercanos que los ven languidecer, a veces lenta pero de forma indetenible y en ocasiones abrupta, porque este mal tiene estas características, está además el trastorno económico, porque los medicamentos y el tratamiento son sumamente costosos.
Solamente la vocación de servicio de instituciones con gran sensibilidad como el Instituto Oncológico del Nordeste, galardonado con el Gran Premio George Arzeno Brugal, permite a pacientes pobres tener la oportunidad de luchar contra el cáncer, gracias a manos caritativas.
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