En fines de semana o días de fiesta, cuando los miembros de la familia intentan prolongar las horas de cama, se manifiesta inconforme por la soledad a su derredor o por estar hambrienta.
Repuntando el día se planta frente a las puertas de las habitaciones y maúlla estruendosamente hasta lograr su objetivo, el incesante quejido no deja opción: Alguien debe levantarse para bajar hasta la cocina y darle de comer o si no dejarla penetrar y permanecer en el cuarto, con lo que se tranquiliza y espera silenciosa hasta más tarde para ser alimentada, de forma que el sueño puede continuar.
Eso de que dar o recibir afecto sea problemático es propio de humanos; cuando ella quiere ser mimada simplemente lo demanda, tirándose a mis pies maúlla hasta que le dedico el tiempo que quiere para ella. Es Kitty, gordita y arisca, “la gata”.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)