Algunos legisladores se conducen de forma lastimosa al retomar el infeliz argumento que durante su mandato solía espetar el ex presidente Hipólito Mejía, buscando descalificar organizaciones de la sociedad civil en momentos de contradicciones públicas.
“Que hagan un partido”, es una expresión de índole arrogante y autoritaria que refleja la ceguera partidocrática que acusan ciertos políticos criollos.
La democracia implica el respeto a todos los grupos ciudadanos, organizados en partidos políticos o no; ser mayoría no equivale a tener la razón automáticamente, menos en sistemas de democracia representativa.
Ha sido la experiencia nacional que ya votados, los funcionarios electos olvidan con facilidad su compromiso con los electores y gobiernan para provecho propio, la vigilancia ciudadana es innegociable.
Pero además si se trajera a colocación la cuestión del clientelismo, habría que preguntarse que tan legítimos son quienes se consideran estar por encima de todo cuestionamiento.
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