Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, a principios de año refrendó planteamientos de Barack Obama de que la primera mitad del siglo XXI debe distinguirse como la Edad de la Responsabilidad porque de lo contrario será la Edad de la Decadencia.
Los principios que deberían marcar este período histórico están delineados en un artículo publicado en el sitio Web del organismo financiero.
La idea de proclamar dicha edad pone el acento en que la más grave crisis después de la depresión de los años 30 está supuesta a aleccionar al mundo desarrollado para que se comprometa en prácticas de relacionamiento comercial y financiero menos egoístas, o de lo contrario perderemos todos.
La reciente reunión del G-20, de donde ese foro en vez del G-8 es ahora el llamado a marcar la pauta económica global, abre la esperanza de que con la voluntad sea posible hacer realidad una visión diferente.
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