Las amenazas que han surgido en los últimos días en contra de la libertad de expresión del pensamiento son una clara señal de que en esa crucial materia hay que mantenerse siempre vigilante, porque al menor descuido oscuras fuerzas se articulan para tratar de imponer restricciones, principalmente para entorpecer el periodismo crítico e independiente.
Bajo el aspecto de una frase aparentemente ingenua y hasta provechosa como “información veraz” subyace una intencionalidad peligrosa para la preservación plena de prerrogativas que son esenciales en el libre juego de las ideas y el ejercicio de la democracia.
En medio de todo esto, lo importante es la firmeza y rapidez con que periodistas y medios han reaccionado ante iniciativas que buscan crear una atmósfera de silencio o censura, para que haya temor de tocar temas de trascendencia que el público debe conocer, aunque afecten intereses de aquellos que no actúan con la debida transparencia.
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