En el debate público nacional ciertos planteamientos muy repetidos son eminentemente insustanciales. Uno de ellos, que el gobierno debe “bajar sus gastos”. Me pregunto cuáles, específicamente.
El renglón más llevado y traído tradicionalmente es el de la nómina del gobierno central pero el argumento es en realidad un mito.
Los egresos fuertes de la administración se encuentran en ítemes como el pago de la deuda externa, de carácter dolorosamente sagrado pues somos un país dependiente del impiadoso sistema financiero internacional o en subsidios que se orientan a evitar dolores mayores a la población.
Adicionalmente no puede el gobierno abstenerse de gastar en programas de combate a la pobreza como los dirigidos por el vicepresidente de la República ni bajar la inversión pública, por considerarse contraproducente para la economía, que a pesar de la crisis no ha registrado decrecimiento.
Para la crisis, aportes más originales, por favor.
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