Es absolutamente humano que hechos tan dolorosos como el atraco y asesinato de la joven profesional Kaisha Patricia Requena Grullón nos conmuevan y llamen a exigir a gritos que el Estado tome las medidas necesarias para garantizar la seguridad ciudadana.
¿Cuántas víctimas mortales como Kaisha o Vanessa Ramírez Fañas más tendremos que lamentar hasta tanto la autoridad persiga y castigue la criminalidad callejera con los recursos y la profesionalidad requerida? Sin embargo la indignación no debe obnubilarnos hasta la posición ligera de atribuir al Código Procesal Penal el auge de la delincuencia, Jorge Subero Isa está correcto al defenderlo.
Al Código en sí mismo no pueden ser achacadas las situaciones que son efecto de profundas debilidades socio- económicas del país.
Más que en el instrumento las razones podrían hallarse en los actores: Policía, Ministerio Público, jueces, por factores muy ajenos al ámbito legal propiamente. Profundicemos.
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