El amor no “lo aguanta todo”. Un estudio australiano divulgado por medios norteamericanos identificó factores que hacen que los matrimonios permanezcan o no; más que de una pareja enamorada, el éxito de la unión llega a depender hasta de hábitos personales, que un miembro fume y el otro no. El estudio entrevistó 2,500 parejas.
Halló que los hombres que se casan antes de los veinticinco años así como los esposos nueve o más años mayores que sus consortes, tienen más probabilidades de divorciarse.
Las parejas que tiene hijos antes del matrimonio, sea de una relación anterior o de la misma, se separan en mayor porcentaje que las que al casarse no tienen niños. Como era de esperarse, el dinero no se queda fuera.
Entre los entrevistados el dieciséis por ciento de hombres identificados como pobres se había divorciado frente al nueve por ciento de los que declararon condición financiera satisfactoria.
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