Difícilmente un año haya sido tan desgraciado para un país como lo fue el 2010 para Haití.
Tal vez, ni siquiera Egipto, cuando fue atacado por las siete plagas, padeció tantas crueldades y vicisitudes como el actual panorama de desolación por el que atraviesa la más empobrecida nación del hemisferio occidental.
El infortunio haitiano, con su histórica criminalidad y clima de inestabilidad política, se agravó a partir del devastador terremoto del 12 de enero de 2010 que sepultó a Puerto Príncipe con más de 300 mil muertos e incuantificados daños materiales.
Y, cuando aún no había salido de sus escombros, el huracán Tomás, a principios de noviembre pasado, agregó otro inventario de casi dos centenares de víctimas y daños cuantiosos a la agricultura e infraestructura vial.
Pero la desgracia no había terminado. En octubre, una incontrolada epidemia de cólera (que ya ha cobrado cerca de 2,600 vidas y alrededor de 120 mil personas afectadas) acogota a Haití.
Y, concomitantemente con las penurias del cólera que hizo colapsar las de por sí pésimas instalaciones sanitarias, ha sobrevenido el incierto clima de incertidumbre política, tras las traumáticas elecciones presidenciales del 28 de noviembre.
Retos y expectativas. Haití está conminado a levantarse de su tumba, como Lázaro. El país ha recibido la promesa de ayuda a largo plazo para reponerse de los estragos del terremoto. Se estima en más de diez mil millones de dólares la ayuda de la comunidad internacional, tan cuestionada por la lentitud en la entrega.
Sin embargo, al igual que el cólera que ya se ha extendido por ocho de los diez departamentos del país, las expectativas de solución inmediata de los males son inciertas, imprecisas.
Haití parece atrapado y sin una luz en medio de la oscuridad. El 7 de febrero de 2011, el presidente René Préval está supuesto a entregar el poder, pero a casi un mes de los pasados comicios, denunciados fraudulentos, no hay un ganador.
El escenario de la competición electoral de la segunda vuelta ni siquiera está definido, como indefinidos han sido hasta el momento los resultados de la primera vuelta.
Luego del cierre de urnas y en medio de denuncias de irregularidades, hubo de transcurrir una semana para que el Consejo Electoral Provisional (CEP) iniciara el conteo de los votos.
Horas después de los resultados provisionales, miles de haitianos se manifestaron por la anulación de las elecciones por creer que fueron amañados. Cuatro personas murieron y decenas resultaron heridas en Puerto Príncipe y otras ciudades tras los violentos disturbios.
La oposición política acusa al presidente Préval de maniobrar la crisis para dejar pasar en la segunda vuelta al candidato de su partido, Jude Celestin, quien en principio no figuraba entre los tres primeros lugares de la votación.
Suspendido sorpresivamente el conteo, Celestin surgió en el cuadro de la segunda vuelta, con lo que han “resucitado” las posibilidades de ganar los comicios en una segunda jornada, toda vez que cuenta con el respaldo del gobierno. El propio Préval ha tenido que intervenir en público para llamar a la calma a la población y así contener los desórdenes.
lucha contra el cólera. No obstante los esfuerzos desplegados por las organizaciones sanitarias internacionales, así como por las Naciones Unidas, las ONGs y gobiernos, el origen del cólera en Haití aún no se ha establecido oficialmente, aunque cada vez son más numerosas las voces que culpan a las tropas nepalíes de la Misión de Estabilización de la ONU (Minustah) de haber llevado la enfermedad a través del vertido de heces fecales en el río Artibonite, zona que precisamente ha sido la más afectada con la mortandad provocada por la epidemia.
Francia, incluso, redactó un informe donde consigna que la aparición del cólera fue producto de la defecación en el río a su paso por la localidad de Maribalais.
La ONU considera que faltan "pruebas concluyentes" para afirmar que la epidemia entró en el país a través de los cascos azules nepalíes y ha anunciado que nombrará un grupo de expertos científicos para investigar el origen de la epidemia de cólera.
Dos meses y medio después de conocerse sus primeros estragos, el cólera sigue matando haitianos a un ritmo de diez y 20 personas diarias.
Al principio, el promedio de muertes diarias era de 56, lo que supone que se han dado pasos concretos en cuanto al control para evitar la propagación de la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en una advertencia hecha el 19 de noviembre pasado en Washington, declaró que el cólera podría provocar más de 200 mil víctimas en Haití, si no se procedía cuanto antes a evitar su propagación.
En adición a esa preocupación, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insiste en la necesidad de “cercar el condón” de la epidemia con miras a evitar su propagación más allá del pueblo haitiano.
De hecho, en la vecina República Dominicana ya se han detectado más de 70 casos de la enfermedad (ningunos mortales hasta el momento), mientras en Miami, Florida, y en Chile, con un caso de cólera cada uno.
Recursos para la asistencia haitiana
La Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH) se puso en marcha bajo el mando conjunto del enviado especial de la ONU, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, y del primer ministro, Jean Max Bellerive.
Casi un año después de la tragedia, la mayoría de los desplazados siguen viviendo en penosas condiciones en los precarios campamentos que se improvisaron tras el seísmo. Mientras, menos del 20 por ciento de la ayuda internacional proyectada para este año había sido desembolsada en septiembre.
Pese a la magnitud de la catástrofe, la aparición de enfermedades que, por desgracia, sigue en muchos casos a este tipo de tragedias, no se produjo en los primeros meses tras el temblor y por eso, la llegada de la epidemia de cólera ocho meses después del seísmo cogió por sorpresa a Haití.
Estados Unidos, Francia y Canadá han prometido alrededor de 12 mil millones de dólares para la restauración del pueblo haitiano, pero a un período de largo plazo y bajo la reiterada advertencia de que los recursos sean administrados por un organismo alejado de toda sospecha de corrupción, otro de los males ancestrales que históricamente ha impedido una mejor distribución de las riquezas en la empobrecida nación caribeña de poco más de diez millones de habitantes.
Puntos críticos de la situación haitiana
1|| Damnificados del terremoto
Más de un millón de desplazados
El terremoto del 12 de enero destruyó edificios y viviendas,
situación que mantiene a más de un millón de haitianos viviendo en carpas de improvisados campamentos para damnificados.
2|| Aparición del cólera
Muertes y afectaciones
El cólera fue detectado el 19 de octubre en Maribalais, una
ciudad del departamento de Artibonite. Hasta el momento
la enfermedad ha causado más de 2,600 muertes.
3|| Elecciones y crisis
Resultados inciertos
Las elecciones presidenciales y legislativas, pese a que fueron celebradas el 28 de noviembre, aún no han arrojado el resultado oficial de las votaciones, provocando la actual crisis política.
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Comentarios (2)
siempre piensan que la isla es una y nada les importa mas que su supervivencia a cualquier costo. Dicen cuidate que yo aprenderé a cuidarme.