Sábado, 04 de febrero de 2012 | 1:05 am

En el retrovisor de la historia

Martes 24 de Agosto de 2010 Roberto Valenzuela
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La primera hazaña de José Antonio (Pepillo) Salcedo lo inmortalizó como primera espada de la Restauración y primer presidente de la Segunda República, pero desencadenó los sucesos que lo llevaron a prisión y a su fusilamiento.

Años después de aquel sinigual combate, el agricultor Gil Almonte rememoraba la osadía con que él y  sus compañeros, comandados por Salcedo, un veterano de la Guerra de Independencia, pelearon con los españoles.   

Según testimonios de combatientes que recoge la Academia de Historia en un libro, Gil comenzó a  servir a Pepillo cuando Salcedo, con su fama de buen jefe de tropas, salió de Dajabón para Santiago de los Caballeros a encontrarse con el general Gaspar Polanco.

“A su paso por mi casa en Quinigua me mandó a llamar –narró Gil–. Yo era un jovencito, pero como era de una familia de soldados de la Patria tuve mucho gusto en coger la carabina para restablecer nuestra Bandera que Pedro Santana la traicionó anexándola a España”.

Partieron para  Santiago. Al llegar a Gurabito chocaron con una guerrilla volante que los españoles ubicaron al Oeste del pueblo, aunque los dominicanos ya estaban en “El Arenazo”, cerca de “Los  Framboyanes”, a la entrada de Santiago. El choque permitió  reunirse con el cantón de Gaspar Polanco en la madrugada.

Al amanecer preguntó  Salcedo, al ser un gran estratega militar, que por qué estaban los españoles en el Castillo de Santiago.  “¿No ven ustedes que mientras los españoles estén ahí, no podemos movernos a ningún lado?”.

Esta pregunta hirió el amor propio de Gaspar Polanco, que furioso contestó: –Bueno, si usted se atreve, desalójelos usted de ahí.

 Pepillo aceptó el reto y contestó: –déme  treinta hombres de tropas frescas y gente de arma blanca. Pronto aparecieron los hombres.

Como a las ocho de la mañana, haciendo un rodeo para no ser divisados por los españoles se metieron  en un maizal pegado a la avanzada española.

Salcedo ordenó acercarse lo más posible para el asalto sorpresa al arma blanca. Cuando el centinela español gritó: -“¡fuego, estamos rodeados!” los restauradores estaban a 200 varas de distancia.

Llevaban pocas municiones: cuatro o seis tiros cada uno. Avanzando siempre y aguantando las furiosas lluvias de balas de la soldadesca española  para acercarse precipitados por el ejemplo de Pepillo, que iba  a la vanguardia.

Listos para la sangrienta lucha cuerpo a cuerpo, llegaron hasta la trinchera española, que al ver la osadía se metieron en compás de guerra.

“Aquel gallo de calidad, pequeño de estatura y gigante en el combate mirándonos nos gritó: Muchachos al machete. ¡Viva la República!  Y dio el ejemplo rajándole de un “jirbán”  la cabeza al centinela”, narró Gil.

Desde ese momento los españoles se turbaron, aunque era una tropa bien armada con el triple de soldados que los nacionalistas.

El botín fue grande. Despavoridos, los españoles huyeron en desbandada para salvar sus vidas.

A los heridos los revolucionarios los querían fusilar, pero Pepillo se opuso, no permitía que maltrataran a ningún prisionero ni que mataran a nadie fuera de combate.

Pero una secreta envidia ahogó el corazón del sanguinario Gaspar Polanco, que entre los jefes grandes fue el único que no felicitó al héroe, que así tan fácil acorraló a los españoles en el Castillo de Santiago, dando a la revolución un giro progresivo.

Gaspar tumbó a Pepillo de la Presidencia y ordenó su fusilamiento secretamente para evitar que el Ejército, que lo idolatraba, se rebelara.

Al conmemorarse 147 años de la Guerra Restauradora, honramos la memoria de los que dieron sus vidas, sacrificaron sus familiares y bienes para que exista un nombre: República Dominicana.

Roberto Valenzuela es periodista

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Comentarios (2)

Cipriano
Gracias por esa narración de uno de los momentos de la lucha por la reconquista de la independencia nacional. Espero que mas artículos como este se publiquen en este periodico y otros, porque nada como la prensa para alcanzar al pueblo y educarlo. Gracias.
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Latitud y Longitud
Dignificante articulo de incentivo Patriotico..., para que las nuevas generaciones sepan..., como fue que tuvo que batirse el cobre para rescatar la independencia y la soberania la Republica...,la cual hoy de nuevo se encuentra nuevamente a riesgo...,por la conducta inmoral de politicos y funcionarios sin escrupulos y la desobediencia de algunos militares que han confundido su rol dentro de las gloriosas Fuerzas Armadas de la Nacion.Ojala continue usted con esta serie de articulos.
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