Antes de referirme a la reelección del presidente Leonel Fernández, recordaré una anécdota que nos hizo a los periodistas participantes en un seminario de la Fundación Global el destacado economista y político Fernando Álvarez Bogaert.
Recordaba lo misterioso que era el sabio caudillo Joaquín Balaguer y que hablaba por señales.
Bogaert dijo que si por el malecón de Santo Domingo aparecía un ciudadano caminando desnudo la gente decía: “¡Eso es un loco!”. Pero que si por el mismo malecón el que se paseaba era Balaguer desnudo con un sombrero los dominicanos se preguntaban: “¿Qué señal nos querrá mandar el viejo sabio?”.
Lo dicho por Bogaert me obliga a hacer un símil con el comportamiento que exhibe en esta campaña electoral el presidente Leonel Fernández (es la reencarnación de la paciencia, misterio, aguda inteligencia y sabiduría de Balaguer), cuando aparece en las caravanas sólo montado en un vehículo haciendo la señal de “L” de Leonel. Detrás van los candidatos a senadores, síndicos, diputados.
Él no ha dicho que buscará la repostulación, mas criticó en Colombia que un hombre con una alta popularidad de Álvaro Uribe no se pueda reepostular por un impedimento constitucional.
A todo esto los periodistas somos testigos de que donde quiera que vamos acompañando al gobernante sus seguidores le piden, le imploran a gritos que se reelija.
En las caravanas de la capital, provincia Santo Domingo, Línea Noroeste, el Cibao, Sur, Este, los peledeístas reviven las consignas que hicieron famosas los balagueristas cuando el ex presidente Balaguer iba en pos de la reelección: “¡Y vuelve y vuelve Leonel!”, “¡Cuatro años más y después hablamos!”.
“¡Nos vamos con usted donde usted diga!”, “¡Leonel sin ti se hunde este país! “¡Queremos reelección!”, “¡Mientras Leonel respire que nadie aspire!”, “¡Ruge y ruge el León!”, “¡Esa pela va porque la reelección ta’ asegurá!”.
El mandatario es el centro de atención y va lanzando besos y abrazos. Él y sus seguidores bailan los merengues himno de campaña de la reelección de Peña Suazo: “¡Dejen esos perros que sigan ladrando!”, “¡Yo sigo subido en el palo!”.
¿Cuál será la señal que nos envía el Presidente? ¿Está calentando el brazo en las elecciones legislativas y municipales para las presidenciales? ¿Hará caso a sus seguidores y buscará la reelección? ¿Está creando expectativa para salir del Gobierno con alta popularidad y descansar en el 2010 y regresar en el 2016?
No es difícil descifrar el misterio. Si Fernández no tratara de reelegirse tuviese preparando un sustituto para el 2010, que siempre aparecería a su lado mandando una clara señal. Pero siempre aparece sólo promocionándose así mismo y a nadie más.
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