En la opinión pública, la política, en el país en sentido general todo se rige por la moda del momento. Se hace un gran alboroto momentáneo, mas nunca se llega al fondo, al meollo de la solución del problema.
Un debate desplaza al otro, pero sin solución y la degradación y los problemas siguen su agitado curso: “el pobre cada vez más pobre y el rico cada vez más rico”. …El corrupto más corrupto.
El tema de moda ahora es oponerse al “Barrilito”, que son los fondos que reciben senadores y diputados para encarar los problemas comunitarios. El enjambre de “comunicadores” –muchos de ellos analfabetos funcionales– acaban con el Barrilito en la televisión, la radio, los blogs…
¡Qué hipocresía! Muchos de esos comunicadores reciben dádivas de los legisladores y esas dádivas provienen del famoso Barrilito. Reciben anuncios para mencionar “las buenas obras de esos legisladores” y esos dineros provienen del Barrilito. Yo los desafío a que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
Partiendo del hecho de que somos un país muy pobre, y que mientras se resuelven definitivamente los grandes males, favorezco que los legisladores se involucren en la solución de problemas comunitarios, como las necesidades de los centros tecnológicos, las bibliotecas, escuelas y clubes deportivos.
El pobre en el barrio necesita resolver un problema inmediato: Una receta médica, comida, una caja de muerto, silla de rueda, muletas…
Es muy fácil desde una confortable oficina con todas sus necesidades cubiertas, oponerse a que los legisladores resuelvan problemas a los pobres.
La preocupación de todo el mundo debe ser que realmente los fondos que se les entregan a los senadores y diputados para programas sociales lleguen a los barrios de las 32 provincias que estos representan.
La lucha sin tregua debe ser que se resuelvan de raíz los problemas fundamentales de la pobreza –causada por la funesta corrupción– para que la política no se haga en base a dádivas.
Pero, por ahora, las miles de carencias de nuestro amado, pero saqueado, país están ahí –la pobreza no es un invento o ficción– y el pobre ve a Dios cuando alguien, sea con fondos del Barrilito o del narcotráfico, se las soluciona.
Siendo así, mientras se buscan soluciones definitivas a la pobreza, yo apoyo el Barrilito, pero no la hipocresía y la corrupción.
Comentarios (12)
A ese periodista no le luce andar defendiendo una degeneración como esa. A Valenzuela que deje esa defensa a los periodistas corruptos... Pues a ti no te luce eso.
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