Cuando veo a Hugo Chávez tratando de revivir la quijotesca hazaña de Fidel Castro, siguiendo el sueño de unidad hispanoamericana de Simón Bolívar, hago un símil entre Don Quijote de la Mancha y el presidente venezolano.
Don Quijote –el personaje de la novela de Miguel de Cervantes– andaba de un lado a otro deshaciendo agravios y llegó a decir: –mis arreos son las armas y mi descanso el pelear.
Hugo Chávez siempre está presto a pelear, siempre tiene la ropa de pelea y busca cualquier pretexto para la pelea. La idea es pelear, no importa con quien sea.
El enemigo puede ser hasta imaginario, así como el Quijote se inventa los contendores, hasta con un molino de viento, que luego para justificar su acción dijo que se trataba de un guerrero gigante.
Cervantes trató de forma magistral de revivir las hazañosas historias de los caballeros de la Edad Media, ya para ese momento un período en decadencia. Los caballeros habían desaparecidos. En forma de sátira, El Manco de Lepanto viste a su personaje de caballero –con recia armadura–, le busca un escudero (Sancho Panza) y sale en busca de aventuras y reinos que conquistar.
Hugo Chávez le toma el discurso y el traje militar prestado a un guerrero heroico moribundo, un quijote, una leyenda de América y el mundo, a Fidel Castro.
La única diferencia es que Chávez usa el uniforme militar con poca frecuencia y Castro nunca se quitó el clásico chamaco verde olivo mientras fue presidente.
Ah, en cualquier momento, para parecerse más a Fidel Castro a Chávez lo veremos usando unas copiosas barbas blancas.
El presidente de Venezuela hasta copió el juramento cubano de “patria o muerte. Venceremos”. Ese juramento lo deben hacer los militares venezolanos en los desfiles militares, los honores de estilo al gobernante de Venezuela y en diversas actividades propias de las fuerzas armadas de esa nación.
Un día contó –sin entrar en juicio de valor– el jefe de la Fuerza Aérea Dominicana, Carlos Rafael Altuna Tezanos, que se sorprendió, se quedó boquiabierto cuando acudió a un desfile militar con motivo de la independencia de Venezuela y observó cuando el jefe del escuadrón acudió a la tarima donde está Chávez a pedir autorización para el inicio del desfile. Y dijo: “Patria, socialismo o muerte. Y Chávez respondió: “Venceremos”. Acto seguido, dio la autorización para que se iniciaro el desfile militar.
Yo diría a Hugo Chávez, como dice la canción de Joan Manuel Serrat: “dame un sitio en tu montura caballero del honor”.
Y agrego, yo también quiero pelear, porque tú representas la dignidad de los pueblos de América, pero afinemos la puntería para no disparar contra un aliado, la República Dominicana, que es un mediador en esta guerra y no un enemigo.
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