En esos encuentros los periodistas –que ven lo que no deben ver y escuchan lo que no deben escuchar– fungen como un especie de “come boca”, enterándose de lo que no se deben enterar.
Y eso fue lo que ocurrió cuando, coincidencialmente, se encontraron la semana pasada en el pasillo del lado norte del Palacio tres figuras del “peledeísmo histórico” y cercanas al profesor Juan Bosch, fundador del PLD.
Se trata de los periodistas Nelson Guillén (candidato a diputado por San Cristóbal) y Aristófanes Urbáez (El Roedor) y Cheche Luna, figura emblemática del PLD y piedra angular de la seguridad y la confianza de Bosch.
Cheche Luna –siempre leal y presto a dar su vida en defensa de Juan Bosch– comenzó remembrando que en 1978 Franklin Almeyda y Euclides Gutiérrez Feliz renegaron de Juan Bosch, renunciaron del PLD y además le declararon la guerra tenaz a Bosch y los peledeístas.
Cuenta Luna que lo primero que hizo Gutiérrez Feliz fue emitir “unas insultantes” declaraciones donde decía que “Bosch y el PLD estaban predestinados al fracaso porque a ese Ejército se le fue su estado mayor y un ejército sin estado mayor va seguro al fracaso”.
Narró que él (Luna) y el ex comandante de la Revolución de Abril, Norge Botello, elaboraron una estrategia de defensa a Bosch consistente, primeramente, en neutralizar a Gutiérrez Feliz debido a que de los dirigentes que habían renunciado al PLD era el único “que sabía escribir…” por su condición de historiador.
Relató que a los dos días de las ofensivas declaraciones contra Bosch él (Luna) y Botello se aparecieron en la oficina de abogado de Gutiérrez Feliz y lo amenazaron diciéndole: “Tú puedes decir contra nosotros todo lo que tú quieras, pero no aceptaremos ninguna afrenta, ninguna agresión contra Juan Bosch, el Profesor Bosch es sagrado”.
Luna no especificó si fue por temor –que la amenaza surtió efecto– o por respeto a la figura histórica del Profesor, pero Gutiérrez Feliz (ex combatiente de la Revolución de Abril) no volvió a injuriar públicamente al fundador del PLD hasta que se reconciliaron.
“Esas fueron unas vacaciones”, comenta en tono irónico Cheche Luna al señalar que luego Gutiérrez Feliz aparece y se vende como el hombre que simboliza el pensamiento de Bosch, a quien antes le había llamado “fracasado”.
Esa es la historia.
Sobre Franklin Almeyda, según Luna, fue peor, porque llegó al extremo de “asociarse” con el Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO) para agresión física contra Bosch y sus acompañantes del PLD. “Y Franklin fue mucho peor, nos tiro piedras, junto con los PACOREDO y ahora son los paladines del Boschismo”, indicó Luna. Esa es la ironía de la historia.
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