Un par de palabras en el momento preciso nos pueden cambiar el día. Y, como muchos saben, físicamente lejos de tu familia y amigos, tales palabras siempre caen bien.
Las palabras por las que volví a recorrer este paraíso, las recibí andando por Cuatro Caminos, un barrio catalogado como un pedacito de RD en Madrid, mientras practicaba uno de mis deportes favoritos de los últimos doce meses: buscar apartamento ( piso, en español de España).
Al entrar a un locutorio (centro de internet, en dominicano) el dependiente me preguntó: ¿Escribes un blog en la página del periódico El Caribe? Atónito, y asaltado por el humilde pensamiento “Aparte de mis amigos, ¿quién más lo lee?", respondí con voz entre cortada “Eeeh, sí”.
"Tienes mucho que no escribes", agregó el paisano. "Un par de días (realmente varios meses)”, indiqué.
Tras esos y otros comentarios que ahora no vienen al caso, seguí con mi búsqueda de cuatro paredes a las cuales llamar "hogar".
Sí, sé que quizás esperaban un relato más sorprendente, bien contado, divertido o al menos lleno de una desbordante fuerza inspiradora de esas que nos empujan a cambiar el mundo con nuestras propias manos sin importar lo fuerte que soplen los vientos de la indiferencia soplados desde los curules impunes de ostentadores de un poder que ahora durará seis años... (Lo siento, creo que me pasé).
Bueno, volviendo al tema de esta clase, solo quería compartir con vosotros (como se dice comúnmente en estos lares) la pequeña experiencia que me empujó alegremente a recorrer nuevamente este paraíso numerado nostálgica y orgullosamente “809”.
Si a alguno le ayuda a descubrir la inspiración en los lugares y momentos menos pensados sería ¡de puta madre! (sí, otra frasecita). Si únicamente les robé unos minutos de su tiempo, perdonad mi ingenuidad.
¡Hasta una próxima caminata!
Luis Daniel Núñez es periodista
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