Las especies invasoras son plantas, animales u otros organismos que entran en una zona donde no viven habitualmente y compiten con las variedades autóctonas, a menudo con consecuencias negativas para los ecosistemas locales.
Tradicionalmente, la investigación de las especies invasoras se ha concentrado sobre todo en insectos, enfermedades y microorganismos. Pero el nuevo portal de la FAO ha ampliado su alcance y ahora incluye plantas, especies leñosas y vertebrados.
Las especies invasoras siempre han sido motivo de preocupación, pero la amenaza que representan ha crecido exponencialmente con el desarrollo reciente del comercio, los viajes y el transporte, según la FAO.
Otros factores que las han potenciado son el cambio climático, los conflictos civiles, el turismo o la falta de una reglamentación forestal eficaz en algunos países.
Algunas variedades exóticas de árboles utilizadas en plantaciones forestales pueden convertirse en invasoras en determinados lugares si no se gestionan adecuadamente. Sin embargo, esos riesgos tienen que ser sopesados frente a los considerables beneficios que ofrecen las plantaciones forestales.
Los posibles daños forman una larga lista. Las invasiones no solo causan daños al medio ambiente, sino que también causan impactos industriales, sociales, recreacionales y económicos. La lista es tan larga porque cientos de especies han invadido a diversos ecosistemas en el mundo.
Una especie puede convertirse en el organismo dominante en muchas comunidades, reemplazando y desplazando a las especies nativas. Todavía no se ha hecho una evaluación a nivel mundial de las pérdidas económicas producidas por las especies invasoras, pero según un estudio en seis países, recogido en la revista científica Agriculture, Ecosystems and Environment, el coste total de las pérdidas en los sectores marinos, agrícola y forestal se estima en 314,000.000 millones de dólares al año.
Las especies invasoras generan costos considerables para el sector forestal, no sólo por la pérdida de ingresos debida a un estado degradado de los bosques, sino también por los gastos que conlleva el controlarlas y el deterioro que producen en el ecosistema.
Algunas especies exóticas se hacen abundantes muy rápidamente. Sin embargo, no podemos decir con seguridad que ninguna especie es benigna. Cada especie que entra a un ambiente nuevo para ella y que se establece utiliza espacio, alimentos y otros recursos.
De manera que la cuestión de si es “benigna” o no puede estar más relacionado al valor o al impacto a los humanos que al impacto al medio ambiente. Por ejemplo, si tenemos un pequeño crustáceo introducido, un gusano pequeño o un molusco pequeño, que desplaza o reemplaza a una especie nativa, no podemos decir que esto es benigno.
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