“Eolo”, según la mitología griega, era el dios de los vientos, hijo de Zeus y la ninfa Menalipa, con sólo inflar sus enormes cachetes podía producir huracanes, sirocos, ventiscas, tempestades e incluso brisas, según su variable estado de ánimo.
Las investigaciones que se realizan actualmente sobre la energía eólica se dirigen a aprovechar el viento como energético para producir electricidad, calor, energía mecánica o cualquier otra forma de energía.
La energía eólica está clasificada como una fuente energética no convencional. Es prácticamente inagotable y no contamina. Sin embargo, su principal desventaja es que cuando no sopla el viento no se produce energía. Por esta razón es una fuente intermitente y, como tal, requiere de un sistema de almacenamiento para aprovecharla continuamente.
La historia de la energía eólica o de los vientos se remonta al año 3 500 a.C., cuando los sumerios armaron las primeras embarcaciones de vela. Después, los griegos construyeron máquinas que funcionaban con el viento. Así, desde la antigüedad éste ha sido el motor de las embarcaciones. Han pasado 5 000 años y los veleros surcan aún los mares.
Sin embargo, ésta es sólo una de las bondades del viento. Los chinos utilizaron desde la antigüedad los molinos eólicos para bombear agua y regar sus tierras; un caso notable del uso de esta energía fueron las carretillas impulsadas con velas para facilitar el transporte de mercancías de un lado a otro. Ya en el siglo XIX, los chinos construyeron un vagón de ferrocarril de pasajeros que tenía una gran vela; la principal desventaja era que la espera, en ocasiones, era bastante larga.
A pesar de que el uso de la energía eólica para el transporte y la agricultura es muy antiguo, la conversión de esta energía a electricidad pertenece al siglo pasado, entre otras razones porque la electricidad aprovechable surgió a finales de los años 1800.
En varios países de Europa el desarrollo de la energía eólica data de la década del setenta, especialmente en Dinamarca, país que lidera a nivel mundial la producción de este tipo de energía.
El ejemplo de instalación y aplicación que se ha desarrollado en este país nórdico ha sido ejemplo en varias naciones europeas que buscan minimizar el costo de producción de energía eléctrica, ya que aparte de la generada por el petróleo, algunos cuentan con la energía nuclear.
La República Dominicana afortunadamente y lamentablemente no tiene una generación de energía nuclear, (no sé hasta que punto puede ser o buena o mala) y lo que posee de la hidroeléctrica es paupérrimo.
Este pequeño país tropical es un de los mas voraces consumidores de combustibles fósiles; energía eléctrica, gasolina, gas y biodiesel entre otros.
Constantemente leemos de alternativas de producción de energía mas barata y limpia para el medio ambiente, y son bien recibidas, pero hasta allí todo bien, porque a la hora de aplicarla, salen los detractores o a los que no les está cayendo su borona, por el permiso de la aplicación de energías limpias.
Altos impuestos, interminables trabas burocráticas, un sin fin de papeleos y hasta favores económicos se han de hacer para poder contribuir al desarrollo de la nación y la preservación del planeta.
Si tanto estamos cacareando que es necesaria la generación de una energía eléctrica mas limpia, ¿Por qué ponemos tantas trabas para que se desarrolle? O como se dice en el argot criollo ¿Por qué se la ponemos en China a los inversionistas?
Doblemos un poco el brazo del interés particular, no coloquemos piedras en el camino, vamos a mejorar todos para todos, y quitemos las piedras, contribuyamos a que las ideas fluyan y pueda haber un ambiente de armonía y convivencia social y económica y que pueda contribuir al desarrollo del país
Sigamos el ejemplo de Dinamarca que hasta en sus costas marítimas poseen 80 generadores de energía eólica, siendo incluso un tractivo turístico.
Javier Noguera es ecólogo, productor y locutor de radio y televisión
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