Ha sido, quizá, un descuido no pasar en mucho tiempo por aquí. Pero ya saben; no siempre se tiene algo que decir.
En estos días, he descubierto nuevamente la dulzura de hablar, compartir y aprender. Entre tanta cháchara política, el calor y la violencia; me tomé la libertad de escaparme de la atroz realidad –de manera simbólica, eh- y disfruté de amenas charlas con buenos amigos, compartiendo ricas experiencias y conocimientos; en noches que con frecuencia olían a lluvia, y convertían nuestra velada en una más inclinada a desear el aguacero y al despeje de cargas negativas con juegos y simulacros sobre Platón y su Grecia. También, filosofías sobre la caterva de dioses y diosas mitológicas y si, en efecto, la ley de atracción funciona o es un invento.
Siempre que volvía a casa, todavía hacía calor, la violencia continuaba cobrando vidas y los responsables de cambiar el destino de la mayoría seguían como las olas: con su vaivén de cantos de sirenas. Pero mi carga era menos pesada.
Ha pasado un tiempito ¿Qué tal se sienten? ¿Cómo han cambiado sus vidas en estas semanas? ¿Han conseguido la calma? O por el contrario ¿La han perdido?
Sé que puede ser difícil para algunos pensar en simplemente salir a caminar una tarde, solo para recordar, que muy a pesar de lo que estén pasando, están vivos y hay que continuar.
Glenys González es periodista
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