Hubiera querido que percibiera todo ese deseo de amor. Se bebieron largos sorbos de silencio por el enojo, y por el miedo que asechaba con arruinar las cosas de una buena vez. Ha pasado tanto y aún no han podido ver o entender qué los sostiene. Es verdad que conocen sus patrones fijos, pero también el repertorio de argumentos que los ayudan a escapar. Aun así, no logran desprenderse. En los días largos, ella se dedica a olvidarlo; él según dice, a recordarla. Después de esa ausencia por demás extensa, el “volver a verse” se construye por instinto y se llena de huecos hablados. No sabiendo cómo decirle que tenerlo cerca era siempre una extraña delicia, le susurró que era como un sueño romántico… y él le dijo que, por favor, siguiera soñando.
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Comentarios (12)
'Felicitaciones!.
Un abrazo.
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