Aún espero. Siempre que tengo el chance de darme una escapada mental, Vargas Llosa me lleva hasta cualquier café de París.
Imagino que es una de esas tardes en que, con ganas de distracción, salgo a caminar por una acera ladrillosa y bajo un cielo gris. Como siempre hay amenaza de lluvia me apresuro.
"Unas tostadas con mantequilla y un expreso con coñac" -el camarero, para mi conveniencia es latino y...bueno, me gusta un poco de alcohol en el café- Pienso.
Siempre me quedo mirando la vida afuera, como Drexler en aquella canción.
Cuando llega mi pedido sé que es el mejor café del mundo y por eso los sorbos son menudos, además, así tengo tiempo de guardarme todo en la memoria. Se hace más tarde y recibo la llamada que pregunta ¿donde estás? "Donde siempre", le digo.
Ahora que lo pienso, no sé en qué momento esta tarde/noche perfecta se convirtió en mi imagen favorita para soñar despierta.
De niña escuché, quizá en una película, que Francia era el país de la fragancia. Sin embargo, cuando le pregunté a un amigo: ¿qué tal la ciudad? Dijo que de dos metros hacia arriba era hermosa; de esa misma distancia hacia abajo, los olores eran otros..(jaja). Aún me río y espero.
Glenys González es periodista.
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Comentarios (5)
Félix, Puello y Luciano, gracias por seguirme ^_^
Abrazos.
Muy atinado este articulo para la ocacion.
Tambien me recuerda mi juventud en la que disfrutabamos en pleno de la vida sana de los años 80 s
siempre es grato encontrar personas que hacen de la vida algo positivo como lo has hecho tu.
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