Hice una cadena ilógica con hilos de colores para entretener el ocio. Hace ya un buen tiempo que perdí la piedra "rayo de luna" que recibí de Ezequiel - para estos fines-, cuando todavía creía que era el ser "más diferente" que había conocido y podía decírmelo.
Diferente, decía él.
Ezequiel casi no hablaba; miraba fijo con ojos medio saltones y siempre esperaba una respuesta, aunque no preguntara nada. Era su táctica: "hay que dejar que la gente hable, a ver qué dice".
Una de las veces en que nos sentábamos a analizar la vida del parque (porque la nuestra era, en ese entonces, demasiado complicada para tratar de desenredarla), me dijo que a veces no todo se dice cuando le preguntan a uno; porque muchas de esas veces, ni estás en la posición o condición de obviar nada, y ni el otro está preparado o realmente consciente de que quiere escucharlo todo.
Glenys González es periodista.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)