No es lo mismo después de las travesuras. Mientras hablas, solo pienso en las posibles formas en que se transforma esa historia, contada quién sabe cuántas veces ante ojos distintos; atónitos y maravillados. A mi no. No paro de pensar en el trabajo que tiene tu lengua, al tratar de seguirle el paso a tu loca y absurda idea de convencer. Tal vez lo mejor sea correr.
Glenys González es periodista.
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