Debe ser que en este barrio nadie se mete con nadie, porque hace ratos que un loco ha despertado a todo el mundo con el ruido que está haciendo.
-¿Qué crees que sea?
-Pues suena como si le golpeara a un tanque vacío de gas- contesté, todavía presa de un sueño.
-Seguro está parado en la esquina, porque el sonido viene desde allí.
-Es posible. Y también debe estar drogado y le cogió con hacer bulla de madrugada.
Otra vez nos fuimos a la cama. Pero tenía la certeza de que iba a ser en vano, porque una vez que cesó el escándalo, también cesó mi sueño. Al poco rato, escucho unos cánticos y una “rezadera”. Trato de buscar una explicación al hecho de que los cristianos que habitan casi toda la cuadra, no se conformen con “hablar en lenguas” todos los días a las seis de la tarde: ¡ahora también alaban de madrugada!
¡Ofrézcome! Pienso. ¡Cuánto invocar para seguir siendo los mismos “malas personas”!
-Han debido portarse bastante mal, que el día no les alcanzó para el perdón, dije.
Pasa el tiempo y no me duermo. Buscando algo bueno a mi desvele, recuerdo que al menos no tengo que levantarme temprano para trabajar porque es…sábado… (¡!)
-¡Amor! Era la campana de la iglesia que sonaba; están haciendo la misa esa larguísima que hacen en Semana Santa.
Glenys González es periodista.
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Comentarios (5)
Eso fue la sentencia de un juez en holanda cuando los vecinos llevaron este question de zonar la campana en horas de la madrugada.
La iglesia fue prohibida de zonar la campana antes de las 7.30 de la manana.
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