Disfruté la lectura del libro Arquitectura Popular Dominicana, escrito por los arquitectos Víctor Durán y Emilio José Brea. Es una joya. No por ser una edición de lujo, en tres idiomas, sino por su contenido. Es un esfuerzo interesante y muy bien logrado, por rescatar y mantener en la memoria histórica de los dominicanos, la bella, significativa y original arquitectura típica del pueblo, la más popular y cargada de tradiciones, en la que la naturaleza juega una gran función.
Los autores dicen que ha sido un proceso “donde primero, el ser humano temía a la naturaleza; segundo, la conocería y se adaptaría; y tercero, la transformaría”.
El arquitecto Manuel Gautier, en el prólogo de esta obra dice que “para refugiarse de las inclemencias de la naturaleza, el hombre vivió primero en cuevas, árboles, en lugares inhóspitos hasta que pudo dominar su hábitat. Entonces, sentó las bases para la construcción de sus edificaciones con los materiales que encontró a mano”.
Así surgió la arquitectura popular. Tenemos un ambiente tropical, sol, mar, brisas, ¡espléndida naturaleza!, que ha permitido a la población rejuzgar con estos elementos en los estilos de sus viviendas. Los diseños son simples pero funcionales. Ideales para todas nuestras estaciones, pues no tenemos invierno con nieve, como en otras naciones, que las obligan a hacer ajustes en las construcciones. Las nuestras integran la naturaleza.
En la obra, los autores hacen sofisticados diseños y dibujos para ilustrar la estructura arquitectónica de la mayoría de las viviendas en pueblos y campos. Sonreí al observarlos. Me pareció ver gente humilde, con pocos recursos, con un pedazo de papel y un lápiz explicándole al maestro constructor dónde desea la sala, comedor, etc. Ellos son los arquitectos.
Muchas viviendas son construidas por etapas, con los materiales que van apareciendo, madera, canas, zinc, etc. Eso sí, deben tener galería, ventanales y gran colorido. Le quedan preciosas, acogedoras, funcionales. Lo recoge esta obra. Es un aporte valioso para el que desea conocer nuestra esencia. Presenta viviendas de las diferentes regiones, todas con estilo similar, pues reflejan la personalidad abierta, alegre, sencilla y práctica de los dominicanos. Además del contenido histórico, ayuda a entender aspectos esenciales de esta profesión.
No me sorprende que el Banco Popular lo patrocinara. Como bien dijo Manuel Alejandro Grullón, presidente de esa institución, “con la publicación de este libro, el Banco Popular evidencia, una vez más, su compromiso con el rescate y la proyección de los valores culturales que componen la más auténtica y diversa dominicanidad”.
El autora es escritora
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)