Luego de la revelación pública de un reconocido artista sobre su homosexualidad, muchos le manifestaron su apoyo creyendo que le hacen un favor al cantante saliendo en su defensa y aceptando su estilo de vida; pero lo cierto es que aquellos que apoyan la homosexualidad y el lesbianismo no están mostrando verdadero amor a los homosexuales y lesbianas.
Dios condena ambos pecados en Su Palabra y los presenta como algo destructivo. Pablo dice en su primera carta a los Corintios que “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1Cor. 6:10; comp. Lv. 18:22; 20:13; Judas 7).
Y en los versículos 26-27 del capítulo 1 de su carta a los Romanos explica la naturaleza de ambas prácticas diciendo que “las mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer…” (la homosexualidad es antinatural; aun la manera cómo Dios diseñó al hombre y a la mujer nos dice que uno fue creado para complementar al otro, pero la homosexualidad viola ese diseño), “…se encendieron en su lascivia unos con otros…” (esta expresión señala una pasión violenta dirigida hacia un objeto que no debe ser legítimamente deseado), “…cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres…” (una vez más Pablo resalta el carácter vergonzoso de este pecado; el artista en cuestión es ahora un héroe a los ojos de muchos por haber confesado públicamente su homosexualidad; y los medios masivos de comunicación están contribuyendo cada vez más a que el público lo vea así; pero ahora noten lo último que Pablo dice en el texto al final del vers. 27), “…y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.
Alguien hace la siguiente paráfrasis de este texto: “Recibiendo las terribles consecuencias físicas y morales de su lujuria”. Los cristianos no odiamos a los homosexuales, ni pensamos que están fuera del alcance de la misericordia de Dios si se arrepienten.
Pero precisamente porque queremos el bien de ellos debemos denunciar el estilo de vida que llevan y llamarlos a que se arrepientan y depositen su fe en la obra redentora de Jesucristo, porque los homosexuales y lesbianas pueden ser transformados por el poder de la gracia de Dios, como nos enseña Pablo claramente en 1Corintios 6:9-11.
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Comentarios (19)
por misericordia y un cambio de mente. Dios los bendiga.
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