¿Quién lo iba a decir? José Guillén, que no vio con buenos ojos cuando Kansas lo movió de los jardines al rol de bateador designado, ahora goza del mejor arranque de su carrera en las Grandes Ligas.
Parece que ya “Cheo”, que tiene siete jonrones, se siente muy confortable en su nueva labor y hace lucir que los Reales no se equivocaron al cambiarle el papel tras un mal 2009.
Ignoro si la demostración ofensiva de Guillén está relacionada con esa decisión, o si obedece al gran trabajo físico hecho en el invierno.
No sé si Guillén igual iba a tener este huracanado inicio aún jugando defensa, pero lo que sí sé es que como bateador designado su cotización no será nunca la misma y por más buenos que sean sus números, nunca serán tan convincentes para merecer un premio.
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