Robando ideas a Gadamer he propuesto el desarrollo de una nueva disciplina que llamo hermenéutica política. Es un método y teoría de la verdad que, además de interpretar textos como el de Gadamer, busca explicar la realidad y las interacciones y acciones humanas en el marco de la política.
Es una forma de saber interpretar los mensajes que la ciudadanía le envía al liderazgo y la necesidad de ver cómo las acciones actuales pueden tener consecuencias en términos de apoyo político, de legitimidad y de construcción de una sociedad donde la gente pueda desarrollar sus capacidades y potencialidades al máximo.
La ciudadanía viene a ser una voluntad colectiva que envía mensajes cifrados. Los mensajes varían en contenido e intensidad y se transmiten por diversos medios y múltiples formas.
Una de las misiones de la hermenéutica política es descifrar esos mensajes. En ese sentido, el liderazgo debe saber distinguir entre la “opinión pública” y la “opinión publicada”.
Todos los medios, radiales, televisivos, escritos o virtuales, defienden intereses específicos, que van desde empresariales hasta personales. El liderazgo debe tener sus vías alternativas para conocer lo que la ciudadanía en efecto está pensando, demandando, exigiendo y necesitando.
El verdadero liderazgo político no debe creer que la realidad es la creada por ciertos grupos corporativos y políticos a través de sus medios de comunicación o de las bocinas e interactivos amplificadores. El sol sólo se oculta con un dedo cuando cerramos un ojo y tapamos el otro con el dedo. Pero el dedo no evita que el sol siga quemando igual. Los asuntos políticos son complejos y las determinantes del voto son múltiples y a veces inasibles y se mueven como aquel río que fluye, en que uno no se baña dos veces.
La hermenéutica política debe desentrañar en cada momento de la historia cómo se mueven las demandas y necesidades ciudadanas para articular una estrategia política triunfadora. Hablemos claro, para algunos grupos sociales, la memoria juega un papel importante.
Ayudará al candidato del PLD que no se olviden los fraudes bancarios, el mal manejo de la economía, la institucionalidad vulnerada, la chercha y la jarana elevada a cuestión de Estado y un largo etcétera. Pero la memoria tiende a tener más presente los hechos actuales. Lo que ocurrió, por ejemplo, en los últimos 2 años, puede ser que influya más en el estado de ánimo de la ciudadanía que lo ocurrido hace 8 o 9 años.
Ni la memoria ni el discurso pueden obviar la monda y lironda realidad de un ahora que aún con sus luces, tiene muchas sombras.
Hay un mal manejo de grandes presupuestos y un reclamo de cambio y remozamiento de los ministerios que parecen un reclamo de amor que no llega ni a modesta estima.
El uso de la hermenéutica política ayuda al liderazgo político a perdurar. Obviarla lo va deslegitimando poco a poco, pero de manera inexorable.
Ramón Tejada Holguín es ciudadano
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