Cada vez que se habla de reforma fiscal o tributaria, hay quienes reiteran los mitos de que los pobres no pagan impuestos y la reforma es dañina para todos.
No conozco estudios que relacionen ingresos familiares e impuestos, pero sé que hay economistas que están trabajando actualmente el tema, cuyos datos sugieren que la percepción de que los pobres no pagan impuesto es falsa.
Pagan menos en términos absolutos porque gastan menos, pero en términos proporcionales pagan impuestos de manera similar que los sectores medio alto, medio y medio bajo. Los de más altos ingresos son los beneficiados del tipo de impuesto que se paga en el país.
Paradójicamente, junto con el mito de que los pobres no pagan impuestos, nos venden la idea de que todos seremos afectados por ellos y no es así. Hay un tipo de impuesto que tendrá mayor impacto en los sectores de más altos ingresos. Pero precisamente esos sectores son los más poderosos, con mayor nivel de acceso a los medios y mejor organizados para defenderse.
Sí, eso significa que el problema más grave es la indefensión de los sectores más pobres y el poder que tienen los de mayor ingreso para doblar el pulso al tipo de reforma fiscal que busque lograr que quienes ganan más paguen más en términos proporcionales, o sea, que haya impuestos progresivos en el país.
El Gobierno llama a negociar a los representantes de los grupos de mayor poder y recursos económicos y los empresarios del transporte. Estos últimos mal llamados "sindicalistas", que se montan en el carro de la negociación supuestamente representando a los pobres y logran que les obsequien más gasoil, gasolina y gas propano, pero no transfieren esos beneficios a sus usurarios, sino a sus bolsillos. Delirante y macondiano el mundo de la representación popular en Dominicana.
Las organizaciones de trabajadores, cuentapropistas, profesionales independientes, pequeños y microempresarios, desempleados, amas de casa, agricultores, deberían tener en sus filas a economistas serios que les expliquen con honestidad los tipos de impuestos que les benefician y los que no, para que en función del análisis traten de construir estrategias de intervención viables y realistas.
Qué horrible no entender que toda política social necesita recursos, que la lucha no es contra la necesaria reforma fiscal, sino a favor de un uso correcto del dinero recaudado y contra impuestos regresivos. Sí, lo afirmo, los grupos vulnerables carecen de una estrategia de intervención política que les permita competir con el empresariado en un tema tan vital como la economía. La economía no es sólo asunto de empresarios, Gobierno y seudosindicalistas que trafican con la lucha.
Hay que reclamar transparencia y rendición de cuentas en el plano fiscal, hay que impedir que se haga un pacto fiscal de aposento. El gran déficit de la democracia dominicana es la indefensión de los más pobres.
Ramón Tejada Holguín es ciudadano
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