No sé, pero por alguna razón pensando en las fiestas de fin de año y ante las perspectivas de un 2011 lleno de dificultades y obstáculos (o de oportunidades y desafíos, según queramos verlo), me viene a la mente Aristóteles, "Ética para Nicómaco" para ser exacto.
Escribió Aristóteles: "Es razonable decir, pues, que realizando acciones justas uno se hace justo [...] Y sin hacerlas nadie tiene la menor posibilidad de llegar a ser bueno.
Ahora bien, la mayoría no practica estas cosas, sino que se refugia en la teoría y cree filosofar y poder llegar así a ser hombre íntegro. Su comportamiento es similar al de algunos enfermos que escuchan atentamente a los médicos y no hacen nada de lo que les prescriben".
Uno se hace divertido practicando la diversión, se hace político haciendo política, y se hace virtuoso practicando la virtud, porque las cosas se cambian con acciones, aunque se planifiquen con palabras.
En ocasiones el turista que visita el Caribe cree que en estas islas todo es jolgorio y placer. Hay turistas de la vida, gente que nace y vive en el Caribe, pero nunca pertenece a él. El turista real y el de la vida ven una sola cara de nuestras acciones, y hay quienes confunden lo que decimos, con lo que hacemos.
Si bien es indudable que "conociendo la verdad, la verdad nos hace libre", también es irrefutable que "por nuestros hechos nos conocerán". Este año que viene, que a algunas personas ya acongoja e intimida, necesitará de acciones contundentes de nuestra parte, y de capacidad para desentrañar la verdad de los hechos sociales y políticos que nos rodean.
No debemos caer presa de un agobio castrante e inmovilizador, pero tampoco podemos obviar la realidad. Complejidad de complejidades ¿Hemos de practicar el equilibrismo en la cuestión de ver el futuro, o sea ni optimismo ni pesimismo? Recuerdo a Gramsci: pesimismo del análisis, optimismo de la voluntad. La voluntad ha de guiar la práctica.
Es cierto que el azar (o sea la fortuna, en el sentido de Maquiavelo) juega un papel, pero para aprovechar la fortuna necesitamos de la voluntad, la fortuna será agua y sal si la voluntad no es capaz de sustentar y sostener lo que el azar nos ha dado. Disfrutemos con moderación las navidades y el año nuevo, porque para ser moderado hay que practicar la moderación. Pero, no dejemos de disfrutar, la amargura no construye lo bueno.
Las palabras, la reflexión y el pensar tienen un puesto en el ser humano de importancia innegable, pero no pueden separarse de la acción.
¿La acción se guía en función de las palabras y la voluntad, y de la filosofía por la que se apuesta? Es una pregunta que aparenta ser mecánica, pero busca que tu respuesta vea la complejidad de la práctica.
Te deseo felices fiestas, y ojalá que estas navidades y festividades del año se conviertan en una forma de cargar las baterías, de inyectarnos de energía y de nuevos bríos para enfrentar con sobriedad, justicia y templanza los desafíos del año venidero. No dejemos de disfrutar y no dejemos de ver la complejidad de las cosas.
Ramón Tejada Holguín es ciudadano
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