Jueves, 24 de mayo de 2012 | 5:53 am

Las cabezas del clientelismo

Lunes 24 de Mayo de 2010 Ramón Tejada Holguín
Imprimir PDF
(4 votos)
AddThis Social Bookmark Button
Confirmado, la degradación clientelar arropa la política dominicana. Ningún partido se salva, el clientelismo es ubicuo y se parece a la Hidra de Lerna: está en todas partes, le cortas una cabeza y le brotan dos. Cuando veo su gran poder doy vueltas al globo terráqueo pensando: ¿A qué país debe uno irse a vivir para escapar de tan terrible mal? Pero, no. No es invencible, hay esperanzas.

Empecemos por definir el clientelismo: es el intercambio de apoyo político por favores.

El político da favores (que pueden ser en dinero, en especies, o en respaldo para acceder a bienes y servicios públicos) y recibe a cambio el apoyo de la persona que ha sido favorecida. Según esta definición, lo primero que habría que hacer para reducir el clientelismo es evitar que exista discrecionalidad en el uso de los recursos públicos de parte de las autoridades electas.

¿Cómo? Luchando por más transparencia, enfrentando acciones como la asignación a senadores y diputados de una "cartera" dedicada a "ayudar" a sus comunidades, ya que eso es clientelismo en su forma más burda. Pelear porque se cumpla con la Ley de Función Pública, que prohíbe que los funcionarios y funcionarias nombren a sus claques en los puestos públicos, y promueve que sea el mérito la forma de determinar los incentivos y las promociones a los empleados públicos. La primera cabeza del clientelismo nos dice que es un fenómeno político-institucional que debe ser combatido con acciones político-institucionales.

Otra de las cabezas del clientelismo nos remite a la cultura. Se confunde clientelismo con valores como lealtad y fidelidad. Emplear a un familiar incapaz en una organización pública, sea estatal o civil, es clientelismo y no lealtad. La ayuda a primos, hijos, hermanos y demás familiares es generalizada. Para unos, ayudar a quienes les apoyan es lealtad, y apoyar a quien le ayuda es fidelidad, pero las ayudas las sacan de nuestros bolsillos.

Una tercera cabeza es la siguiente: la política partidaria es una fuente de empleo, en la que ideologías y valores tienen un puesto reducido; es una industria en la cual la ciudadanía misma participa como ente activo. Peliagudo y complejo el asunto.

¿Qué hacer con las personas a las que los deficientes servicios de educación y salud no les permiten desarrollar sus capacidades, por lo que no pueden conseguir trabajos estables y bien remunerados? ¿Qué hacer con quienes logran estudiar y capacitarse pero la rigidez del mercado de trabajo les impide conseguir un buen empleo? Sí, el clientelismo tiene una base económica, que es la peor de todas las cabezas y debe ser atacada. ¿Cómo? Peleando por una política social universal: que nadie crea que para poder recibir un buen servicio público, o beneficiarse de programas sociales específicos, debe andar lamiéndole a un político esa parte en la cual la espalda pierde su nombre.
Las acciones propuestas aquí no son exhaustivas, el espacio no lo permite; son indicativas. El clientelismo es una de las fuentes primigenias de la corrupción, y es un fenómeno político, institucional, social, cultural y económico, por lo que debe ser atacado de forma multidimensional.

Ramón Tejada Holguín   es ciudadano
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Comentarios (2)

carlos padua garcia
OH señores como resolver caso tan cacareado por el pueblo dominicano como el clientelismo, es facil
realmente pero no con la doble moral y la falta de principio que ponen a prueba cada dia nuestros politicos. Los cuales rezan con este viejo refrán hagan lo que yo digo pero no hagan lo que yo hago, es de ingenuos pensar que los politiqueros baratos como lo que tenemos de sobra en el pais, van a cambiar de actitud.( yo creo que es pedirle demasiadas peras al horno). señores faltan BOLAS Y MUCHAS.
Name *
Enviar comentario
Cancelar
Aníbal A. Mauricio Paz
El gran poder del clientelismo radica en que sencillamente ha sido una opción eficaz para alcanzar de manera "express" un desarrollo económico-social, o saciar una necesidad inmediata. Al hambriento le da pan, al desempleado le da una botella, al tiguere le brinda la oportunidad de por medio de la corrupción hacerse de poder y reconocimiento. Y cada uno de los clientelistas aporta a cada persona envuelta en la cadena. Es un eslabón difícil de romper, pero como dices no imposible.
Name *
Enviar comentario
Cancelar
Escribir Comentario
Blogs.ElCaribe.com.do se reserva el derecho de no publicar comentarios que contengan palabras no apropiadas y/o frases denigrantes por razones de raza, sexo, religion entre otras.
Nombre

Comentario

(Número máximo de caracteres permitidos: 500)
Le restan caracteres.
Enviar comentario
 

ARCHIVO | RAMON TEJADA HOLGUIN

► 2011 (43) 2010 (50)

ULTIMAS COMENTADAS

Buscar solución | teo dominguez ha comentado: "la solucion es votar por hipol..."
Margarita Cedeño | teo dominguez ha comentado: "dejalos tranquilos, que el sum..."
Claraboyas | juan carlos lorenzo ha comentado: "Me encanto esta sección todas..."
Muerte de las Mirabal motivó el fin del terror | SILVIA GABRIELA MIRABAL ha comentado: "EL SABER DEL VIL ASESINATO D..."
De bienales e instalaciones | el mismo del otro dia ha comentado: "estoy completamente de acuerdo..."
¿Cuál revolución democrática? | teo dominguez ha comentado: "te sacaste la lotto, pues en m..."
Inseguridad | Angel Romero ha comentado: "Extendiendo el tema de la inse..."
Un código de bárbaros | Oliver Brito ha comentado: "Los siete años de vigencia de..."
Carta a Sonia Pierre | Viterbo De Los Santos ha comentado: "Excelente!..."
Un código de bárbaros | Mario Pérez ha comentado: "Es importante y urgente que de..."
inicio/Articulistas/Ramón_Tejada_Holguín/Las_cabezas_del_clientelismo