Al-Jazeera es el principal canal de noticias del mundo árabe. Recientemente, en su página web transmitió un documental criticando a nuestro gobierno por la implementación de leyes migratorias que niegan la nacionalidad a los hijos de haitianos ilegales nacidos aquí.
Se atrevió hasta a decir números: “Posiblemente un millón de haitianos o personas de ascendencia haitiana están siendo afectadas por la adopción de una nueva ley sobre la ciudadanía en la República Dominicana”.
Se basan en la denuncia de una familia, cuyos miembros no pudieron estudiar porque les negaron el acta de nacimiento por su condición de hijos de haitianos. Sonia Pierre, que nunca falta, expresó que cientos de haitianos son apátridas en nuestro país.
Es posible que la gente de Al-Jazeera no tenga en su entorno buenos ejemplos de tolerancia racial, política o religiosa entre los pueblos, por lo que quizás no comprenda cómo pueden convivir en paz dos naciones tan diferentes como las nuestras.
Independientemente del derecho de cada Estado de tener una política migratoria y de que miles de dominicanos tampoco tienen actas de nacimiento, señalaremos algunos ejemplos en la ciudad de Santiago que resaltan la forma en que tratamos a nuestros vecinos.
En el hospital José María Cabral y Báez, varias haitianas dan cada día a luz en las mismas condiciones que las parturientas dominicanas, como debe ser. En las universidades estudian miles de haitianos.
Estos estudiantes tienen una conducta ejemplar y se han integrado de buena manera a la comunidad universitaria y a la sociedad. En el Comedor Económico de Pekín, en un ambiente limpio y ordenado, haitianos y dominicanos comen al mediodía pagando la pírrica suma.
No hay la mínima discriminación. Así las cosas, el Gobierno dominicano subvenciona la educación, la salud y la alimentación del pueblo haitiano. Y otro punto importante es que los haitianos, aunque sean ilegales, tienen los mismos derechos laborales que los dominicanos, y esto no se ve en las naciones desarrolladas. En República Dominicana no hay persecución contra los haitianos.
Ellos viven en nuestra patria con más dignidad humana que en su tierra de origen. Y recordemos, para los que nos acusan de explotadores en los foros internacionales, que las calamidades que los haitianos sufren aquí, también las padecen los dominicanos, pues somos una nación pobre.
Así que defendamos a nuestro país cuando digan que maltratamos a los haitianos, porque no es cierto, y tomen como ejemplo lo que sucede en Santiago, que es algo tangible, que no es teoría barata, ni denuncias absurdas para justificar recursos, como lo que expresan algunos que pretenden hacernos daño como nación. Ojalá Al-Jazeera haga un documental con estas realidades.
Pedro Domínguez es abogado
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