Parece que la ley del Tribunal Constitucional era de interés nacional solo cuando la repostulación de Leonel estaba en el tapete. Luego del anuncio de que no aspiraría, el tema quedó como alma en pena.
Por las mismas razones nos olvidamos de la ley del Consejo Nacional de la Magistratura y de la imprescindible convocatoria de dicho organismo para elegir una nueva Suprema Corte de Justicia, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral.
Y como por arte de magia nos llega y se firma otro documento entre los presidentes del PLD y del PRD, ya no de corbatas azules como el anterior, porque aunque ahora Leonel usó una ligeramente añil, Miguelito optó por una roja desteñida, quizás para cambiar su suerte.
El pacto se denominó Acuerdo Institucional para la Aprobación y Desarrollo de las Leyes Complementarias de la Constitución. Si es por título, vamos bien y tengo la impresión de que las intenciones son buenas de ambos lados y algunos podrían argumentar en este sentido que es así simplemente porque no son candidatos presidenciales.
En virtud de lo acordado, Leonel someterá un nuevo proyecto de ley sobre el Consejo Nacional de la Magistratura con la finalidad de derogar la ley anterior y cualquier disposición contraria; además, en 48 horas retirará las observaciones que hizo a la Ley del Tribunal Constitucional y procedimientos constitucionales y procederá a promulgarla y publicarla oficialmente. Ya no habrá más discusión en cuanto a que en el Congreso, para la aprobación de las leyes especiales, se requiere una mayoría cualificada de las dos terceras partes. Caso cerrado.
El Presidente expresó que tan pronto aprueben la nueva Ley Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura procederá a convocar a ese organismo para iniciar la renovación de la Suprema Corte de Justicia y designar a los miembros del Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral.
Es una gran noticia. En este momento, la prioridad es la conformación del Tribunal Superior Electoral, que en virtud del artículo 214 de la Constitución es el órgano competente para juzgar y decidir con carácter definitivo sobre los asuntos contencioso-electorales y estatuir sobre los diferendos que surjan a lo interno de los partidos, agrupaciones y movimientos políticos o entre éstos. Esto así, porque apenas el PRD ha concluido su proceso para elegir al candidato presidencial.
La elección de los jueces de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal Constitucional debe venir inmediatamente, donde todos estaremos atentos, con la esperanza de que también para la ocasión surja otro pacto entre Leonel y Miguel, donde se comprometan a respetar la Carrera Judicial y a elegir jueces probos, capaces, trabajadores y con vocación de servicio.
Pedro Domínguez Brito es abogado
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