El siguiente breve diálogo me fascina. Cuentan que Zigong, aventajado discípulo de Confucio, le preguntó al maestro si podía explicarle el arte de gobernar. Confucio, que tenía un alto sentido de la moral en la política, le respondió: “Los elementos esenciales para un gobierno son los alimentos suficientes, la defensa y la confianza del pueblo”. Luego Zigong, invadido de curiosidad oriental, buscó afanoso más respuestas.
- Maestro, si tuvieras que renunciar a uno de los tres, ¿a cuál renunciarías?
- A la defensa, dijo Confucio.
- Y si tuvieras que renunciar a uno de los dos que quedan, ¿a cuál renunciarías?
- A los alimentos. Es verdad que sin alimentos el pueblo muere, mas la muerte ha sido el destino del hombre desde el comienzo de los tiempos, pero si el pueblo no tiene confianza en el gobierno, la nación no se sostiene, expresó finalmente el sabio.
Confucio predicaba que desde la administración pública se podía trabajar por el bienestar de las personas y para construir un mundo justo; afirmaba, además, que de los puntos más importantes que debía prestar atención un gobierno era a la prudencia de los gastos.
Uno de los principales méritos de Leonel Fernández es que en momentos de adversidades casi extremas, su presencia en el poder ha motivado el rescate de la confianza en nuestro porvenir. Pero, por desgracia, luego del avance y de las expectativas, la confianza en el Gobierno empieza a perder terreno. Eso se dice casi en secreto, pero de seguir así pronto se cantará a coro.
La patria aprecia al Leonel que ha tratado: sencillo, prudente, abierto, inteligente, sereno, sin ínfulas mesiánicas ni pasiones excesivas por el poder. Un Leonel que se refleja distinto al que admiramos está implicando la disminución de esa confianza ganada en base a mucho esfuerzo. También está siendo fatal para esa confianza conquistada a retazos, por ejemplo, el desdén para enfrentar asuntos que afectan a la mayoría, la escasa vigilancia a las conductas de los subalternos (que no sienten temor si incumplen sus deberes), el individualismo y el cansancio notorios de los funcionarios y la falta de dar la cara y de hablarle a la gente en los momentos de angustias.
Por ello, pienso que la prioridad del Gobierno debe ser volver a inspirar confianza, como al principio, con un Leonel proactivo, tomando el guía con energía, trascendiendo en la historia, preocupado por el bien común. Y quizás esa confianza resucite, entre otros aspectos, con las ideas de Confucio. La ciudadanía busca querer a Leonel, aunque tengo la impresión de que Leonel no contribuye a ello, ¡y tan fácil que le resultaría!
Pedro Domínguez Brito es abogado
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