Cuando me disponía a escribir para El Caribe, encontré en La Información un artículo de mi apreciado amigo Jordi Veras titulado “Mucha razón, Pedro”. Se refería a mi columna publicada la semana pasada en este diario.
Nos dice Jordi: “La semana pasada estuve leyendo un interesante artículo sobre el tema de los jueces y de lo que hemos visto todos de forma de mal gusto, la discusión del Tribunal Constitucional y de cómo se ha estado manejando el asunto, que da la impresión que de seguir como va, donde los intereses, de todos lados y de muchos sectores, que no son necesariamente y exclusivamente políticos, pueda hacer que lo que nazca o inicie, o mejor dicho, heredado de otro Poder del Estado hacia el Consejo Nacional de la Magistratura, sea algo turbio y no conveniente al país y a la colectividad.
Es posible que para muchos ciudadanos y ciudadanas, el tema que se ha estado debatiendo como el mencionado, más arriba, así como el asunto de los jueces que conformarán el Tribunal Constitucional, la Suprema Corte y el Tribunal Electoral, le sepa a nada o a cicuta o porque no, a viruta.
Y no debe ser así. ¿Por qué? Por la sencilla razón, de que mañana esos jueces decidirán cada aspecto de nuestras vidas. Cómo se regirá nuestro organigrama social; cuáles fallos electorales serán satisfactorios para nuestro bien común; no convertirnos en sociedades, que si bien tienen avances sustanciales, en aspectos constitucionales han creado un ‘tollo’, como el caso español y costarricense, que hasta una ‘pelea de gatos’ es llevada al Tribunal Constitucional para ser debatido; regirán sobre la corrupción pública y privada y que no exista privilegio ni mucho menos impunidad. En fin, definirá por quién sabe cuál tiempo, el destino de todos los que habitamos esta bella tierra.
El artículo al cual hicimos referencia es de nuestro amigo, Pedro Domínguez Brito y lo tituló: ‘Jueces en Búsqueda’. Se hace necesario que de los jueces que sean aptos para quedarse de la actual Suprema y que han hecho un trabajo reconocido, permanezcan o sean tomados en consideración.
Conocemos de muchos magistrados y magistradas de las distintas atribuciones que forman parte de Cortes de Apelación o Tribunales Superiores, que tienen la capacidad, la honestidad, laboriosidad, responsabilidad y sin compromisos, más allá que con su familia y el país.
Esos que han hecho de la carrera judicial, un sacerdocio, esperan que se respete ese criterio basado en el tiempo, el trabajo y la seriedad y la ética en la que lo han hecho”.
Y como Jordi lo expresó mejor que yo, le digo a ese excelente abogado y persona de bien: “Mucha razón, Jordi”.
Pedro Domínguez Brito es abogado
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