La Hanoi más famosa en Dominicana no está en Vietnam. La que se destaca entre nosotros habita en San Juan de la Maguana y es la alcaldesa del municipio cabecera del Granero del Sur. Su apellido es Sánchez.
Los que me leen saben que no soy dado a las alabanzas de personas públicas, porque eso generalmente provoca malinterpretaciones y algunos podrían concluir que entré en el cada vez más amplio círculo de los tumbapolvos; pero en este caso asumo el riesgo, pues hay ocasiones en que es inevitable destacar las cualidades de alguien y hasta es irresponsable no hacerlo.
Un sano cumplido, de esos que salen del alma, motiva al receptor a seguir adelante en su misión, por más humilde que sea. Un elogio sincero es un alimento que le inyecta fuerzas para no cansarse, decepcionarse o amemarse, que esas palabras se adueñan con facilidad del ánimo de quienes están en el poder.
A Hanoi la conocí recientemente, mientras se celebraba allí el Campeonato Nacional de Ajedrez por Equipos, donde participaron los mejores ajedrecistas de 21 provincias del país. La mayoría no conocía esa ciudad. Yo, de paso.
Y si bien es cierto que nos llevamos un grato recuerdo de San Juan de la Maguana, lo que más nos impactó fue la calidad humana de su gente, en especial la que labora en el Ayuntamiento Municipal, donde se respiraba trabajo y vocación de servicio.
No creo que en nuestro país encontremos una entrada más bella que la de San Juan de la Maguana. Ni la de Santiago, que es mucho decir. Un caribeño arco de triunfo nos recibe, con el Palacio Municipal a la izquierda y el Palacio de Justicia a la derecha. Está rodeado de dos hermosos parques, uno en honor a Juan Pablo Duarte y otro a Caamaño. Las fuentes le dan vida al área.
Y a esto se agrega la majestuosidad de sus monumentos, que son muchos. Por ejemplo, me atrevo a asegurar que no existe en Quisqueya algo tan impresionante como el monumento a Caonabo, en cuyo centro está una descomunal estatua del héroe indígena, con memorables gestos de libertad. Y existe otra de Juan Bosch que no tiene comparación, por su estética, sus símbolos, su belleza. También notamos un pueblo limpio, ordenado, con ansias de progresar, con fe en el porvenir.
Por todo ello, los que nos dimos cita en San Juan de la Maguana nunca olvidaremos esa ciudad, encabezada por Hanoi Sánchez, una dama que dignifica a la mujer y a la política dominicanas. ¡Qué bien nos sentimos con la Hanoi de Anacaona, muy lejana a la de de Ho Chi Minh!
Pedro Domínguez Brito es abogado
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