Estos días prometen ser de extrema tensión para algunos políticos que aspiran a ser senador, diputado, alcalde (suena más fino que síndico) y regidores. Habrá problemas intestinales y convicciones en el sepulcro. También despertarán las payasadas, donde lo menos que podremos hacer será reírnos de tan pintorescas conductas. Y es que el día 17 de marzo vence el plazo para que los partidos políticos inscriban ante la Junta Central Electoral sus candidatos a cargos congresuales y municipales.
Mientras usted esté leyendo este artículo, no pocos estarán concentrados en amarres, zancadillas, acuerdos de aposentos, traiciones, ventas y compras de endebles o nulas convicciones, y todo lo imaginable de las debilidades humanas, que en política parece que se desarrollan. Y eso, sin dudas, tiene consecuencia en las conciencias, pero también en los cuerpos. Las primeras se alteran porque las ensucian, los segundos se retuercen como gatos heridos porque no hay músculo ni órgano que no se desubique.
Y es que como van las cosas, hasta ese día pueden ocurrir cambios otrora impensables, por lo que en la actualidad existen candidatos en el aire, aunque hayan arrasado en sus respectivas convenciones internas. La democracia pierde del egoísmo partidista. Y es que la meta de los partidos políticos es ganar, aunque se hunda la isla y tengan que olvidar lo que cacareaban, y la de los políticos aspirantes es también vencer, aunque tengan que entregarle su alma al mismito Lucifer y cambiar el color de su sangre.
Ya no es asunto de principios, de ideologías, de luchar por ideales; ya impera el egoísmo, el “yo” primero y el resto después; y si tú eras malo conmigo y ahora me das un cargo, inmediatamente te considero bueno, y si eras para mí un santo y no me complaciste en mis aspiraciones, te derrumbo de mis altares.
Y estas transformaciones se hacen en segundos, a la franca, que ni los camaleones logran un camuflaje tan rápido.
Hasta ahí hemos llegado, y esos serán parte importante de los que nos representarán desde el Poder Legislativo y desde las alcaldías. En malas manos estará el guía.
Por suerte, en todos los partidos, hay muchos políticos firmes, gente buena, con un Norte claro, y preparados para asumir sus responsabilidades en caso de ser electos. Ojalá sean favorecidos por el voto, si es que logran estar en la boleta, porque esos suelen ser de los primeros en ser desplazados.
Pedro Domínguez Brito es abogado
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