Como es natural, cuando nos reunimos algunos amigos tarde o temprano hablamos de política, a sabiendas de que ahora existen menos pasiones al momento de discutir, pues ya son pocos los dispuestos a matarse con cualquiera para defender a alguien.
El tema fue determinar las condiciones del candidato por el que debemos votar.
Y es que en estos días, posiblemente, terminarán por definirse la mayoría de las candidaturas congresuales y municipales para las elecciones de mayo.
Este proceso todavía está en el aire porque nuestros partidos políticos no se han puesto de acuerdo con las alianzas, con los amarres, con el qué te doy el qué me das.
Ya pronto veremos a esos candidatos y candidatas vendiéndose como los mejores, con los famosos clichés de que son honestos, solidarios, capacitados y mil cosas más.
Observaremos sus rostros rejuvenecidos y hasta irreconocibles en los postes de luz, con una sonrisa algo artificial.
El primero del grupo que tomó la palabra indicó que un elector perfectamente podía ser engañado por tanta publicidad, y votar llevándose de las apariencias o de la manipulación mediática, sin tener conocimiento de lo que hacía.
Entonces, se preguntó, ¿qué deberíamos hacer para saber quiénes son los mejores y quiénes merecen nuestro voto? El de al lado habló de que era saludable analizar el pasado de cada aspirante.
“Por ejemplo, camaradas, un candidato o candidata que surja de la noche a la mañana, sin una hoja de servicio que pueda exhibir, es prácticamente imposible que realice una buena labor, sea en el ayuntamiento, sea en el congreso”, nos dijo con aire intelectual.
“Es verdad, afirmó otro, votemos por aquellos y aquellas que tengan una trayectoria de servicio al prójimo, con una participación activa en grupos comunitarios, religiosos, deportivos o culturales. No es lo mismo un presidente de una junta de vecinos como concejal en un Ayuntamiento que un empresario que sólo haya vivido para hacer fortuna. Los sentimientos son muy distintos”.
Concluimos en que meditaremos antes de decidir, pues contamos con muchas semanas para descubrir quiénes son los que han trabajado por el bien común y quiénes son los que desconocen lo que es la solidaridad con los demás.
Acordamos esperar pacientes que culminen las selecciones internas, para luego hacer valer nuestro voto con el conocimiento necesario sobre los candidatos y candidatas que reúnen las condiciones para representarnos con dignidad.
Y después hablamos de deportes, como también es natural.
Pedro Domínguez Brito es abogado
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