Es triste que haya ocurrido la desgracia en Haití para que el mundo supiera cuáles son los reales sentimientos de nuestro pueblo con relación al vecino país, que en ese sentido bastante mentira se ha vendido como cierta y ya estamos cansados de tantas manipulaciones mediáticas que nos hacen ver como los culpables de todos los males de la tierra de Louverture.
Siempre he dicho que entre dominicanos y haitianos existe armonía, que no hay odios ni rencores, y mucho menos que nosotros los perseguimos, los maltratamos y mil cosas más.
Y he puesto como ejemplo lo que sucede en nuestros hospitales, donde se trata al haitiano igual que al dominicano; en los comedores económicos, donde haitianos y dominicanos se entremezclan, sin diferencia alguna, y reciben comida por un ínfimo precio; y en nuestras universidades, donde estudian miles de haitianos, casi todos con excelente comportamiento y muchos con buenas notas.
También destacamos que en los tribunales laborales, los trabajadores haitianos, aún siendo ilegales, tienen los mismos derechos que los dominicanos.
Y ahora, con el terremoto, es que se ha notado más esto que expreso. Los dominicanos hemos sufrido ese desastre, que dejó decenas de miles de muertos.
Y me refiero al dominicano del pueblo, el mismo que llevó su botellita de agua o su sardina enlatada al centro de acopio de su parroquia, el que oró por los afectados, el que sintió en carne propia el dolor de sus vecinos, como si fuera propio, el que aportó cien pesos en uno de los telemaratones que se hicieron.
Particularmente, esta ha sido la más hermosa muestra de solidaridad que he visto entre nosotros.
Y debemos resaltar la labor del gobierno dominicano y de decenas de instituciones privadas que cumplieron su misión como Dios manda, lo cual ha sido reconocido por las autoridades haitianas y por varios países.
Recordemos que fuimos los primeros en estar allí presentes, en el pleno centro de la tragedia, ofreciendo toda la ayuda que, con nuestras limitaciones, podíamos dar. Y eso salvó muchas vidas.
Debemos continuar con ese apoyo y trabajar mancomunadamente con las naciones que están colaborando con Haití, facilitándoles la logística necesaria para que puedan utilizar nuestro territorio para tales fines.
Con hechos se le demostró a la comunidad internacional que los dominicanos respetan y valoran a nuestros hermanos haitianos, pues con amor los acompañamos en el momento en que más nos necesitaban.
Pedro Domínguez Brito es abogado
Comentarios (4)
nunca se pararan hasta que no la consigan.
Mil veces no a la fusion!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Gracias
Leo M