No es conveniente vivir nadando contra la corriente, pero tampoco es adecuado dejarse arrastrar por ella, cual borregos desorientados.
No es de extrañar que en ocasiones los medios de comunicación nos impongan los temas a discutir y hasta nos guíen sobre la manera en que debemos analizarlos.
Sea de buena fe o no, el periodista tiene sus intereses, y si lanza una noticia algo busca con ello. De igual manera sucede con la persona pública acostumbrada al protagonismo, que cuando denuncia, trata de establecer la verdad, o tal vez manipular, o quizás mantener notoriedad, que de todo hay en la condición humana.
Ahora la moda es decir que más del 30% de los aspirantes a cargos congresuales y municipales para las elecciones del 2010 están ligados al narcotráfico.
Y anuncian que si llegan esos malandrines, buscarán protegerse a sí mismos o apoyar a otros para que no sean perseguidos en el cruel negocio de las drogas; causarán un pésimo ejemplo en la sociedad, donde se perderá aún más la credibilidad en los funcionarios públicos y se crearán paradigmas atroces que podrían ser imitados por los demás.
Y quien osare poner eso en duda, es un atrevido.
De ser cierta esta denuncia, debemos revisarnos con urgencia, y ya no sólo los partidos políticos, sino el país como tal, porque si los partidos políticos los aceptan como precandidatos, la población, que de seguro conoce a esos personajes, guarda silencio, se queda tranquila.
Pero creo que ahí no está el mal. Es más, pienso que son muy pocos los precandidatos relacionados con el narcotráfico. Yo no conozco a ninguno, de unos 300 que he tratado de todos los partidos políticos.
El problema es otro. Más importante que el trato con el narcotráfico, es la falta de vocación de servicio y el desconocimiento del trabajo que se hace desde un cargo electivo de parte de muchos precandidatos, que cuando logran sus objetivos son un desastre.
Y, sin dudas, más temprano que tarde, estas características los colocan dentro del marco de la corrupción.
Y aunque peque un poco de radical, nadie debe ser candidato a nada si no cuenta con una hoja de servicio comunitario; si no ha participado en organizaciones de bien, entregándose desinteresadamente a nobles causas.
Elegirlos, es la mejor manera de enfrentar el narcotráfico, dentro y fuera de la política partidista. Pero, por desgracia, esto no es noticia de portada.
Pedro Domínguez Brito es abogado
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Comentarios (0)