Hace meses, organicé una simultánea de ajedrez para los internos de la cárcel de Rafey, en Santiago, la cual fue dada por el Maestro Internacional José Manuel Domínguez. Participaron 20 jugadores.
José Manuel Domínguez quedó impresionado con lo poco que había visto. Le dije que este recinto era parte del nuevo modelo penitenciario dominicano, donde a los internos se les trataba con dignidad.
“Amigo, le expresé, lo que está sucediendo en nuestras cárceles es una revolución, pues hasta somos modelo a seguir por muchas naciones del área”.
El destacado ajedrecista me observó algo incrédulo, lo cual entendí. “Hablemos con el alcalde del penal, que es Erickson Bobadilla, para ver si nos permite un recorrido por el lugar, y así entenderás mejor lo que te señalo, pues aquí hay mucho más que deportes”.
Naturalmente, ya sabía a lo que iba. Uno de los grandes avances de la justicia dominicana es el nuevo modelo penitenciario, el cual se propaga con rapidez, siendo el próximo inaugurado en Moca, en un extenso territorio, hecho como Dios manda.
Lo primero que encontró José Manuel fue a varios internos pintando cuadros, cual si fueran Guillo, Yoryi o Cándido.
Los observó con admiración.
Posteriormente fuimos a la biblioteca, donde una decena de ellos estudiaba y leía, en un ambiente casi universitario.
Al lado estaba el centro de cómputos, también repleto. En el frente, si no recuerdo mal, nos encontramos con un taller de electricidad y al fondo otro de carpintería. Los dos tenían mucho movimiento, y sus encargados nos explicaron el trabajo que hacían. Impresionante.
Después nos dirigimos a la panadería, donde se hace el pan, los bizcochos y las galletas que los internos y el personal consumen.
Probamos un “pan sobao”, el cual estaba riquísimo. Fuimos también al comedor y la comida estaba excelente.
Minutos más tarde, nos enseñaron los dispensarios médicos, los cuales estaban limpios, ordenados, donde hasta José Manuel quiso hacerse un chequeíto, por si acaso.
Finalmente nos llevaron a los viveros, donde los internos siembran los vegetales de sus dietas, con el apoyo de instituciones como el ISA.
Domínguez no creía lo que veía. “Pedro, pero esto es extraordinario, aquí está uno de los mayores logros de las autoridades”, me decía sin parar.
Hoy, repasando todo, felicito de corazón a varias personas que han hecho esto posible, y mencionaré apenas a cuatro de muchos: Radhamés Jiménez, Roberto Santana, Lino Vásquez y Erickson Bobadilla.
Pedro Domínguez Brito es abogado
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