Introducción:
Esta vez fue un amigo, Isael Pérez, escritor, promotor de otros escritores y director de la Editorial “Santuario”, quien me hizo con toda confianza, como si fuera un periodista, la pregunta: “¿Cuál es la rutina del día de un obispo?”. Nos acompañaba Lenny Tejada, escritor también y promotor de mi Colección Libros de la Rosa. Estaban en el Aeropuerto “Las Américas” conmigo, mientras yo esperaba el avión que debía llevarme esa misma tarde a Madrid.
“Si te parece bien, te cuento “mi rutina” de este mismo día del año 2011, para comenzar”.
1. DOMINGO 11 DE SEPTIEMBRE: LA VÍSPERAAnoche sábado celebré la Misa de 6:00 p.m., les dije, en la Capilla de la Casa de Emaús, que hace de Catedral, mientras dura la reparación de ésta. En ella dimos recibimiento formal a los 108 jóvenes de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, junto a su Sacerdote Asesor y los adultos que los acompañaron, participantes de la Jornada Mundial de la Juventud 2011. Esta celebración estuvo marcada por los interesantes testimonios de dos jóvenes, muchacho y muchacha, y del Asesor, que estuvieron en dicha Jornada. De ahí pasé al nuevo Edificio Mons. Roque Adames del Arzobispado para compartir con el grupo juvenil los recuerdos, las fotos, las anécdotas y “una picadera”.
Poco después de las nueve, regresé a mi habitación. Hice mis oraciones de la noche, leí, oí noticias y repasé algunos programas de televisión. Fui a la cama hacia las 11p.m. Suelo dormir profundamente lo que yo llamo una “larga siesta” de 3 ó 4 horas. Me gusta levantarme después de este primer sueño para hacer algo: orar, leer o escribir e incluso, a veces, hacer otras cosas como terminar de preparar la maleta, igual que aconteció esta madrugada.
Luego duermo “otra siesta”, hasta las 5:45, 6:00, ó 6:30 a.m., dependiendo de los compromisos que tenga temprano en la mañana. No siempre puedo hacerlo así. Pero si pudiera me encantaría este modo de pasar la noche: dormir unas horas, trabajar otras y volver a descansar con un sueño profundamente reparador. Me aseo, mantengo un programa tres veces a la semana por Radio Amistad de 6:10 a 6:25 a.m., luego oro y camino al mismo tiempo, y escribo si puedo. Suelo desayunar entre 8:15 y 8:30 a.m., normalmente con sacerdotes y algunos laicos, tratando siempre algunos temas de interés. Durante la semana, dos o tres de estos desayunos son “desayunos de trabajo”.
2. DOMINGO 11 DE SEPTIEMBRE: EL DÍAHoy desayuné sólo, cosa rara. Uno de los sacerdotes había desayunado ya y salió a seguir cumpliendo sus tareas dominicales; y otro no había llegado todavía.
Salí enseguida para la reunión que tengo cada dos meses, sistemáticamente el domingo segundo del mes correspondiente, con los Diáconos permanentes, de 9:00 de la mañana a 12:00 meridiano.
En Santiago de los Caballeros, tenemos ya 120 hombres casados ordenados para dicho ministerio. Este domingo 11 de septiembre no asistieron todos. Pero sí la gran mayoría. Esas reuniones comienzan con la oración litúrgica de la mañana, seguimos luego con un diálogo sobre diferentes aspectos positivos o dificultades en su ministerio y terminamos con un tema teológico-pastoral para su formación permanente. Esta vez tratamos sobre “Cómo ofrenda el católico”, tema que he recogido ampliamente en una de las publicaciones de la Colección “Libros de la Rosa”.
Justo al mediodía concluimos, porque regresan a sus casas para almorzar con sus familias y pasar la tarde con ellas. No es raro que al final del día muchos de estos Diáconos tengan algún ministerio en sus respectivas Iglesias parroquiales u otros lugares.
Dichas reuniones tienen lugar en la “Casa Sacerdotal Santo Cura de Ars”, en Matanzas, en las afueras de Santiago.
Me quedé para dialogar con los sacerdotes ya mayores que allí residen y almorzar. Los jóvenes residentes normalmente no vienen los domingos al mediodía, porque están en sus diferentes ministerios, regados en Santiago.
Almorcé a la 1:00 p.m., acompañado del P. Batista, que ya lo había hecho a las 12 m. Salí enseguida para el aeropuerto de Las Américas. Y, según mi inveterada costumbre cuando viajo a esta hora en carro, dormí mi siesta, como si estuviera en la más cómoda de las camas. Ahora, como he dicho, estamos en esta sala de espera.
“Y el itinerario de su viaje, ¿cuál será?”, volvió a preguntar Isael Pérez.
Se lo describí, entonces, de acuerdo a los días y mis propósitos. Lo vuelvo a repetir para ustedes, pero ya incluyendo algunos detalles y la realización de las metas propuestas, que en ese momento no sabía.
3. DOMINGO 11 DE SEPTIEMBRE: LA NOCHEAhora voy a Roma, vía Madrid, de allí a Porto San Giorgio, en el Noroeste de Italia junto al Adriático, regreso luego a Roma de nuevo, desde donde voy a Barcelona y de aquí retorno a Santo Domingo, otra vez vía Madrid. Me tomará ese trajín los días 12 al 19 septiembre. Mi rutina en los vuelos, desde siempre, es la siguiente: oro, leo, escribo, como algo y duermo cuando me da sueño.
A veces, encuentro a alguien conocido con quien entablo conversaciones. Esta vez fue mi vecino de asiento el Ing. Osvaldo Leger, cuyo padre conocí en La Romana, mientras laboraba él con el Central Romana como Ejecutivo y yo era Vicario en la Parroquia, recién terminados mis estudios sacerdotales, durante los años 1968-1971. Hablamos larga y profundamente. Otras veces, alguien, a quien no conozco , se me acerca y me dice: -“Padre, ¿puedo hablar con usted? Necesito orientación” Siempre digo que sí. Llevo en mi memoria unos testimonios muy hermosos acerca de estas conversaciones no programadas.
4. LUNES 12 SEPTIEMBRELlego al aeropuerto de Madrid, a las 10:30 a.m. El vuelo hacia Roma se retrasa. Saludo y converso con religiosas y sacerdotes: aunque no los conozco, sus hábitos los identifican y me es fácil acercarme a ellos.
En Roma me espera, con la anuencia del licenciado Víctor Grimaldi, embajador dominicano en la Santa Sede, Margarita Cedeño, Ministra Consejera de dicha Embajada, quien desde hace varios años nos presta invaluables servicios a todos los Obispos dominicanos, siempre con la autorización de los Embajadores de turno, como un signo de la amabilidad y sentido de acogida de éstos.
Son las 7:00 p.m. Con un gran cansancio encima, me lleva a la Casa Santa Marta, en el Vaticano, junto a la Basílica de San Pedro, donde me hospedaré por dos noches. Ceno, como de costumbre, con un par de galletas de harina integral, un poco de jugo y un poco de jamón de pavo, que encuentro en la habitación. Caigo dormido, casi sin darme cuenta
5. MARTES 13 DE SEPTIEMBREMe levanté mucho más tarde que de costumbre. Me reúno hoy con el P. Amauri Rosario, joven sacerdote de la Arquidiócesis de Santiago, que hemos enviado a especializarse por tres años a la Pontificia Universidad Gregoriana, en Espiritualidad y Formación Sacerdotal. Reside en el Colegio Pío Latinoamericano, junto a otros 75 sacerdotes de América Latina, que se especializan, a su vez, en diferentes ramas del saber humano o teológico. Sólo para sus estudios hemos de cubrir los gastos de 9,000 euros al año, casi medio millón de pesos dominicanos. Los cubrimos con becas de agencias internacionales o con aportes de católicos dominicanos. Procuramos tener al menos un sacerdote estudiando en Europa.
Actualmente tenemos otro en Madrid. Almuerzo con él y los directivos del Colegio, que son jesuitas, uno de los cuales, por primera vez en la centenaria historia de este centro, es un dominicano, el P. Eugenio Rivas, s. j.
A las 5:00 p.m. tengo un conversatorio con un médico italiano, de origen hebreo, el Dr. Ilio Neiman, sobre “la influencia de lo afectivo y lo espiritual en la salud corporal”.
6. MIÉRCOLES 14 SEPTIEMBRECelebro a las 7:00 a.m., la Misa en Casa Santa Marta con otros obispos y sacerdotes. Desayuno. A las 10:30 será la Audiencia General del Papa Benedicto XVI en el Aula Pablo XVI. Asisto a ella. Siempre que estoy en Roma trato de saludar al Papa y visitar las tumbas de los Papas, particularmente las de San Pedro, Juan XXIII y ahora Juan Pablo II.
Seis lenguas se emplean en estas audiencias. La Catequesis del Papa hoy fue a partir del Salmo 121, según la tradición judía (122 según la tradición griega), que trata sobre la persecución del hombre justo, referido muy concretamente a Jesucristo. Al final, cuando el Papa recibe a los Obispos, le digo: “Santo Padre, voy camino de Porto San Giorgio a un Encuentro Mundial del Camino Catecumenal, porque queremos fundar otro Seminario Redemptoris Mater en Santiago”. Me dijo, entonces: “Sé de ese Encuentro”. Yo seguí: “Mucha gente de mi pueblo me pide que lo salude. Le pido una bendición para la Arquidiócesis de Santiago, la familia que nos donó los terrenos para ese Seminario y para los seminaristas, viejos y estos nuevos” . Me respondió, como lo hace siempre, en tono amistoso y con una sonrisa: “Dígale a su pueblo, a esa familia y a los seminaristas que el Papa los saluda y los bendice”.
Regresé a almorzar en Casa Santa Marta con Giuseppe y Rosaria, esposos misioneros italianos en República Dominicana y con Margarita Cedeño y a recoger mis maletas. Los tres me llevarán en carro a Porto San Giorgio, donde tenía mi próxima misión. Un viaje terrestre de casi cuatro horas. Llegamos a la ciudad cubierta ya por la noche.
CONCLUSIÓNCERTIFICO: que los datos ofrecidos en “Parte de la Rutina de un Obispo” son verídicos.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los 22 días del mes de septiembre del año 2011.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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