INTRODUCCIÓN: 
Quiero referirme hoy de nuevo a dos libros, cuyos prólogos o presentaciones hice. Sus autores son sacerdotes. Uno es monseñor Richard Bencosme de Santiago y el otro el padre Miguel Marte.
Ambas publicaciones tienen como telón de fondo el Evangelio de Jesucristo, pero cada uno enfoca su obra desde perspectivas diferentes.
Ojalá que estas introducciones puedan ofrecer acertadas pistas, que motiven e inviten a su adquisición y lectura.
1. AGUA VIVA, DE MONSEÑOR RICHARD BENCOSME “AGUA VIVA” es un amplio estudio sobre los Evangelios escritos por monseñor Richard Bencosme. Es un libro de 500 páginas. Este enjundioso volumen es el fruto de largos años de investigación y de magisterio.
En la contratapa de dicho libro encontrará estas palabras:
“Viendo cómo se desenvuelven el noviazgo, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, las diversiones, los negocios, la política; viendo tantas enfermedades inducidas por el desorden social; tantos millones muriendo de hambre que podrían vivir bien con lo que otros millones desperdician o con las infinitas riquezas que se invierten hoy en la industria bélica y en las guerras, en fin, viendo la impotencia de los débiles frente a la voracidad de los poderosos, tanta angustia, tanto dolor; ¿podría creerse que este mundo haya sido organizado por seres que conocen, aunque sea mínimamente, el sentido de la vida humana sobre la tierra?
Cuando Jesús hizo reflexionar a la samaritana con estas palabras: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te habla… tú le pedirías a él, y él te daría AGUA VIVA (Jn 4, 10), el Señor estaba poniendo el dedo sobre la llaga del mundo de aquel tiempo.
Pero resulta que aquella llaga es, en esencia, la misma que descubrimos en el fondo de la trágica realidad que acabamos de bosquejar. Esa situación es tan grave, que está colocando al ser humano en un real peligro de autodestrucción.
Esa es la razón que ha motivado la aparición del libro que tienes ahora en tus manos y el que lo ha precedido recientemente (“para entender la Biblia”).
A mi vez, para la presentación del mismo escribí:
“Si conocieras el don de Dios”. El título de este libro, una expresión en el Evangelio de Juan 4, 10, dirigida por Jesús a la mujer samaritana, define al autor mismo, monseñor Richard Bencosme.
“Si conocieras el don de Dios”, es decir, el don que han sido las clases de Biblia de Mons. Richard en la comunidad universitaria y fuera de ella, dirías enseguida que este libro no necesita presentación alguna. Los cursos, sus contenidos y la entrega del Profesor Bencosme en ellos, hablan también por sí solos.
Después de su primer libro sobre el Antiguo Testamento, éste sobre el Nuevo Testamento era esperado. Más aún: era un complemento necesario del primero.
He de confesar que siento una gran admiración, ya desde hace muchos años, por el P. Richard. Por muchas razones. A éstas se añade ahora, el grande y generoso empeño, que se ha tomado para ofrecernos estos dos grandes volúmenes didácticos sobre la Sagrada Escritura.
Es algo que nunca valoraremos suficientemente, en su significado profundo, desde el punto de vista humano, espiritual e intelectual. A veces él hablaba del peso de los años, que dificultaban la culminación de esta obra. Siempre lo animábamos. Además, el entusiasmo y vitalidad, con las que se expresa habitualmente Mons. Richard, nos daban signos de que él podía. Y así fue.
Se te presenta un libro: “Si conocieras el don de Dios” y se te invita a que lo leas y estudies. Cuando conozcas el don, es decir, el Nuevo Testamento y este libro, que como un pedagogo te introduce a él paso a paso, darás gracias a su autor por haberlo escrito y por las muchas horas e ilusiones que le dedicó.
Muchas gracias, Mons. Richard Bencosme, por el don, el regalo que haces a los deseosos de estudiar la Biblia en esta Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros y en otras partes”.
2. A LAS PUERTAS DEL EVANGELIO, DEL PADRE MIGUEL MARTE
A un libro, ya publicado, se le ve hermoso y se le valora. Vale la pena, ciertamente, apreciarlo y felicitar al autor. Pero, ¡cuánto tiempo y energías hay que dedicarle! Ahí reside uno de los principales méritos del que pone sus pensamientos y sentimientos por escrito y nos lo entrega. Sólo por estos dos datos (el libro y el sacrificio para publicarlo), la presente publicación,
“A las puertas del evangelio. Reflexiones para cada domingo del año” del P. Miguel Marte, merece encarecidas felicitaciones.
Pero si a ello se agrega que durante tres años, semana tras semana, el P. Marte lo ha estado entregando, hecho artículos en el periódico “Camino”, todavía es digno de otra felicitación, porque mantener una columna en un semanario y ser fiel a ella ¡cuánto esfuerzo supone! A veces se mantiene sólo arañando un poco de tiempo aquí y allá, incluyendo algunas malas noches.
Valoremos, pues, la dedicación del sacerdote, que entrega la Palabra, de la cual es ministro, no sólo hablada, sino también por escrito. En él la Palabra, como en la Biblia, es Palabra dicha y escrita.
No se trata, por otra parte, de un libro de homilías, sino de reflexiones, que tocan la vida de cada día en nuestros tiempos.
Valoremos igualmente esta dimensión.
Son dichas reflexiones, al decir del propio autor, como una esquina donde una persona puede pararse frente al Evangelio de cada domingo, durante los tres años de los tres ciclos litúrgicos (A, B y C), no para verlo en su totalidad, sino para tratar algunos puntos concretos de interés.
Son lecturas para pensar la vida cristiana, es decir, humana y divina, e ir optando por sus múltiples facetas con amor y con libertad.
Cada reflexión debe ser leída y meditada, igual que la Biblia, como una afirmación clara, pero no excluyente de otras afirmaciones.
En el conjunto se verá cómo las afirmaciones se van complementando unas con otras. Si sólo se lee un libro de la Biblia, la visión de la verdad bíblica queda incompleta, porque las afirmaciones de un libro de las Escrituras Santas deben ser completadas con las afirmaciones de los demás libros.
Así, “A las puertas del Evangelio” busca precisamente eso: colocarte “a las puertas del Evangelio”, para que tú vayas entrando poco a poco en él y vayas adquiriendo una visión completa.
Por eso podrás encontrar, por ejemplo, en la reflexión “Nacidos para amar” del domingo 31 del Tiempo Ordinario un acento en “el amor”, que parece negar toda ley o norma.
Allí se afirma de manera categórica la primacía del amor sobre toda normativa. Pero ya antes, en “Normas que ahogan el Espíritu”, del domingo 22 del Tiempo Ordinario, había afirmado que “las normas son un referente para que las cosas no se salgan de su caudal; que los cánones y las rúbricas son “para mantener robusta la institucionalidad eclesial y para evitar disparates en las distintas celebraciones y toma de decisiones” , que “todo grupo humano necesita de una normativa que guíe sus derroteros”. Pero ésta no debe olvidar la misericordia (la primacía del amor) ni estrangular la creatividad y espontaneidad.
Acerquémonos, pues, a las reflexiones de “Puertas del Evangelio” para descubrir en cada una de ellas “una esquina”, un ángulo novedoso e interesante del Evangelio, tal vez cuestionante en algunos casos, que necesita de las demás “esquinas” o “ángulos” para tener una visión completa del edificio entero, es decir, del Evangelio.
CONCLUSIÓN: CERTIFICO: que AGUA VIVA del P. Richard y A LAS PUERTAS DEL EVANGELIO del P. Marte están circulando en diferentes librerías. Sobre cómo adquirirlos se puede pedir información en Santiago, para el primero, en la Oficina de la Parroquia La Anunciación, PUCMM, teléfono 809-580-1962, extensión 4298 y en la Librería de Las Paulinas, teléfono 809-583-6452; para el segundo, en la Parroquia Corazón de Jesús, en Los Jardines, 809-583-4612 y en la Parroquia San Ramón Nonato, Cerros de Gurabo, 809-724-4891.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los 15 días del mes de junio del año del Señor 2011.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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