INTRODUCCIÓN:
Ante cada maravilla de Dios, la pedagogía bíblica nos enseña a entonar un himno de acción de gracias. Más aún nos instruye para que no nos acostumbremos a ver pasar los acontecimientos de la historia de la salvación, como si nada pasara y, que por lo tanto, entonemos continuamente, cada día, un cántico nuevo ante cada hecho.
Ante esta maravilla de Dios, los 75 años de presencia MSC, de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús en República Dominicana, entonemos un cántico nuevo, un himno de alabanza. Celebremos estas bodas de diamante, porque si nosotros no lo hacemos las piedras se levantarían para aplaudir en señal de gratitud. Enumeremos las grandes y muchas obras operadas por Dios mediante el ministerio de los esforzados misioneros del Sagrado Corazón de Jesús a lo largo de estos tres cuartos de siglo en territorio dominicano y, como los israelitas en el Salmo 125, proclamemos con gozo: “El Señor ha estado grande con los MSC y con nosotros. Por eso estamos alegres”. Durante 75 años han sembrado con lágrimas, hoy cosechan entre cantares.
En verdad que las maravillas de Dios son, en último término, realizaciones de su Palabra. Así Él pronunció su Palabra y surgió la obra maravillosa de la Creación; igualmente Jesús, la maravilla de Dios por excelencia, es la Palabra de Dios, que con su predicación, signos y acciones, realiza la obra maravillosa de la salvación y santificación.
De la misma manera, los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús no han hecho otra cosa en estos 75 años que tratar de poner en práctica la Palabra de Dios. Por eso, sus años en República Dominicana son una maravilla de Dios.
Para dar testimonio de este dato, simplemente como un botón de muestra, se han proclamado en este día cuatro textos bíblicos a saber, Primer Libro de Samuel 3, 3b-1a, Salmo 23, la Carta de San Pablo a los Romanos 10, 9-18 y el Evangelio de San Lucas 4, 16-21. Volvamos, pues, nuestra mirada a dichos textos bíblicos, colocándolos en el marco de los años de historia que hoy recordamos y celebramos.
1.- AQUÍ ESTOY
“Aquí estoy”, fue la respuesta del joven Samuel, cuando oyó la voz de Dios que lo llamaba para confiarle una misión. Esa fue la misma respuesta dada por aquellos siete primeros misioneros canadienses, llegados a Sánchez, en la costa nordeste de la República Dominicana, el 18 de febrero de 1936. “Aquí estamos, Señor, y se embarcaron para esta isla, en pura fe, sin saber bien ni a dónde venían ni con qué se iban a encontrar. Comenzaron atendiendo dos parroquias, la de Sánchez y de Villa Rivas.
Hoy son 57 los MSC, que han dado la misma respuesta del Profeta Samuel en el Antiguo Testamento y la de los Fundadores Misioneros del Sagrado Corazón en Dominicana. Sólo que hoy la mayoría son ya dominicanos y están esparcidos en cinco diócesis de nuestro país y, desde aquí, han fundado misiones, aceptando parroquias en Curazao, Cuba, Haití y África.
2.- EL SEÑOR ES MI PASTOR
El célebre Salmo 23 recoge la experiencia del creyente en Dios, que siente su protección y cuidado, como la oveja siente la del pastor.
En el estribillo que hemos repetido hoy, después de la lectura de Samuel, se quería acentuar la idea de que junto a Dios no hay que temer. Precisamente decíamos: “El Señor es mi Pastor, junto a Él no temeré”.
Esa fe en el Dios, pastor protector, fue, sin duda alguna, la que dio confianza y seguridad a esos siete misioneros del 1936 para lanzarse a la aventura misionera en un país desconocido, con lengua y cultura totalmente distintas a la suya. Con razón pueden entonar el Salmo 23 en su celebración de 75 años en este país: “El Señor es mi pastor, junto a Él no temeré, aunque vaya a tierras extrañas, idiomas no conocidos o culturas distintas, para extender su Reino”.
3.- LA FE NACE DE LA PREDICACIÓN
“El que invoque el nombre del Señor se salvará. Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica?”
En los lugares donde han estado o están los MSC se invoca el hombre del Señor y se cree en Él. Por lo tanto, ha llegado la salvación, porque ellos predicaron.
Pero, “¿quiénes predicarán, si no se les envía?” Justamente los MSC han predicado la Palabra de Dios, porque han sido enviados, y ellos aceptaron gozosamente ese envío. Se constituyeron así misioneros, portadores del Evangelio, de buenas noticias.
“Como dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias”. Y con la misma Escritura los dominicanos repiten: “¡Qué hermosos han sido los pasos de los MSC por nuestras tierras durante 75 años! Nos han traído buenas noticias con su predicación y sus acciones”.
La tarea evangelizadora de los MSC confirma la afirmación de san Pablo en su Carta a los Romanos: “La fe, por tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo”.
4.- LA MISIÓN DE JESÚS
El Evangelio de San Lucas 4, 16-21, proclamado en esta celebración nos presenta un resumen de la misión de Jesús en el pasaje del Profeta Isaías 61, 1-2, leído por él mismo en la Sinagoga de Nazareth: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la Buena Nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor”.
Al concluir su lectura Jesús dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír”.
Cristo cumple en su hoy al profeta Isaías y los MSC, siguiendo las huellas de la misión de Jesús, cumplen también hoy, a mi modo de ver, la misma misión al menos con las siguientes diez grandes manifestaciones, que han sido otros tantos pilares y fortalezas en sus 75 años:
1.- La pastoral parroquial: aunque cambie el párroco no cambia la pastoral. En este aspecto han implantado un modelo para la Iglesia en República Dominicana.
2.- La catequesis y los cursos de formación permanente.
3.- La creación de comunidades en las parroquias y de comunidades misioneras MSC.
4.- La promoción humana y asistencia a los pobres, mediante el fomento de cooperativas, dispensarios médicos, boticas populares, la Fundación Monumento Viviente.
5.- La pastoral de los jóvenes y dentro de ella la pastoral vocacional, la formación de líderes y la pastoral universitaria con las Casas Universitarias Montesinos (CUM).
6.- La pastoral del laicado y de la familia, con más de 40 mil miembros activos, y el fomento de la Hermandad del Corazón de Jesús, presente en más de 160 parroquias.
7.- El Monte de Oración San Víctor, casa para retiros y la oración, a la que asisten participantes de todo el país.
8.- El apostolado de la prensa, con la Revista Amigo del Hogar y las Ediciones MSC.
9.- La difusión de la Espiritualidad del Corazón, del amor, la compasión y la misericordia, bajo su lema: “Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús y la propagación de la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
10.- En frase de Mons. Valentín Reynoso, obispo dominicano surgido de las filas MSC, han tratado de “reparar los males desde el amor del Corazón de Jesús, trabajando decididamente por la justicia, la paz y la integración de la creación, nuevo nombre de la reparación, y buscando por todas los medios ser Corazón de Dios en el país y en todo el Caribe antillano” donde trabajan.
5.- PADRE EMILIANO TARDIF
Hemos repasado hechos históricos y sus protagonistas: los MSC; hemos tratado de ver su relación con datos bíblicos; y hemos visto la coherencia entre unos y otros. Detrás de todo ello está Dios: no se puede negar que estos hombres eran hombres de Dios, hombres de fe, esperanza y amor. Eran santos que buscaban crecer en santidad, en su entrega apostólica. Recordemos que la santidad, en resumen, no es más que el amor de Dios sobre todas las cosas y al prójimo, llevado a la perfección. La mejor prueba de esta afirmación es la vida del P. Emiliano Tardif, MSC, cuya causa de canonización ha sido aceptada por la Iglesia Universal y a quien podemos llamar ya “Siervo de Dios”, “Venerable”.
La historia demuestra largamente que un santo canonizado no es un producto del azar ni surge de la noche a la mañana: nace, crece, se desarrolla y perfecciona en medio de un grupo o de muchos, que buscan la santidad.
El Siervo de Dios, Venerable Padre Emiliano Tardif, es el fruto maduro de largos años de entrega al Corazón de Jesús, es decir, al amor, a la santidad de los MSC en República Dominicana.
Celebremos, pues, 75 años de presencia MSC en República Dominicana; entonemos un cántico nuevo, un himno de alabanza, por esta maravilla de Dios, capítulo importante dentro de esa otra maravilla, que también estamos celebrando en el 2011: los 500 años de Misión, evangelizando la nación, la fundación de las primeras diócesis en esta isla.
CONCLUSIÓN:
CERTIFICO: que mi trabajo titulado “75 años de presencia MSC” corresponde al texto de mi homilía, pronunciada el 18 de febrero 2011 en la Iglesia Santuario de Nuestra Señora de la Altagracia de Santiago de los Caballeros, como parte de la Eucaristía presidida por su eminencia Nicolás de Jesús López Rodríguez, concelebrada por el señor Nuncio del Papa, los obispos dominicanos, los superiores MSC, decenas de sacerdotes y con asistencia de centenares de religiosas y laicos.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, el día 19 de febrero del año del Señor 2011.
† Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio es el arzobispo de Santiago
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